miércoles, 16 abril 2008
PESADILLA
Nunca me han gustado los espacios cerrados y creo que al pobre Nicholas tampoco...
Via Zitro (Menéame)
21:05 Anotado en OTROS RIOS... | Permalink | Comentarios (3) | Enviar a Email | Tags: Video, Ascensor.
viernes, 04 abril 2008
ELLA BAILA
Ella es muy cuidadosa con sus cosas. Todo esta ordenado.
Se pone frente al espejo
Baila
Es feliz tres minutos
01:53 Anotado en OTROS RIOS... | Permalink | Comentarios (3) | Enviar a Email | Tags: Relato, Mujer
lunes, 24 marzo 2008
AL DESPERTAR
Cuando desperté nada era igual. El color de la pared había cambiado y sobre la mesilla ya no estaba aquel libro de Truman Capote. Mi mujer ya no era hermosa y joven. Ríos de tristeza caían por su rostro y unas ojeras bastante pronunciadas, amorataban el contorno de sus ojos, ensuciando su expresión. Sonreía sí, pero era una sonrisa cansada y vencida. Ya no era la misma mujer de la que me había enamorado. Me hubiera gustado poder preguntarle que le pasaba..., eso fue lo primero que pensé al despertar, pero fui incapaz de despegar mis labios. Tampoco pude mover mis manos, ni mi cuerpo,...
Solo pude preguntarme por qué, por qué había tenido que despertar...
20:25 Anotado en OTROS RIOS... | Permalink | Comentarios (4) | Enviar a Email | Tags: Microrelato, Despertar
sábado, 09 febrero 2008
EL PADRE DE ANGELES
Una amiga me pide opinión sobre algo que ha escrito. No sé hasta que punto puede ser válida mi opinión, pero el texto me ha emocionado y por eso le he propuesto ponerlo aquí... Os lo dejo para que lo disfrutéis como yo lo he hecho. Han pasado más de dos meses y muchas cosas a mi alrededor que aún me tienen ausente. Espero podáis perdonarme. A ti Angeles, miles de gracias por este regalo...
MI PADRE
Muchos son los recuerdos que me vienen a la memoria estos días, cuando pienso, cada vez más, en mis padres. Aún los tengo conmigo pero soy consciente de que la cuenta atrás ha comenzado y que cualquier día alguno de ellos, me faltará.
A pesar de que estoy muy familiarizada con el mundo del dolor, de la enfermedad, de la soledad de nuestros mayores, sigue impresionándome la falta de sentimientos que tenemos ahora.Siempre tenemos prisa, siempre tenemos miles de cosas que hacer, nunca tenemos dos minutos para sentarnos, tranquilamente, con ellos, simplemente a escucharlos.
Recuerdo, cuándo tenía 7 u 8 años; mi padre, gran aficionado a la lectura, siempre me compraba cuentos, de ahí que yo también sea una gran lectora. Le esperaba con ansia para ver qué clase de cuento me traía ese día, o para ir con él a la librería para elegirlo yo misma. Tenía una caja llena de ellos, de todo tipo, grandes, pequeños, me encantaban aquellos que hacían la figura de una niña o de una casa, (más tarde aprendí que se llamaban troquelados), o aquellos que se abrían y aparecía una escena del cuento en relieve, ¡ufff ésos, esos eran especiales, para días muy especiales...!
Con el tiempo, con los años, fui yo la que compraba libros para él, siempre acertaba, siempre le hacía grandes fiestas a cualquier libro que le llevara. Cuándo le visitaba le veía con uno de mis libros en la mano, y enseguida él tenía para mí un comentario.
Ahora, va a cumplir 82 años, y ya no lee. Prefiere escuchar las cosas que le contamos, pero yo sé que en el fondo le gustaría poder leer, aunque sólo fuera el periódico.
Angeles R.
Música: Ta Limania Anapasane- BSO "Un toque de canela"
Foto: Flickr- Lapicero
11:20 Anotado en OTROS RIOS... | Permalink | Comentarios (9) | Enviar a Email | Tags: Relato, Padre, Leer
domingo, 13 enero 2008
DESPUES DE TI
Después de ti, ya no quedan palabras. Olvido esta noche fria, mis dudas, mis penas, estos malos momentos Angel; corro a buscarte,...,te siento, estas aquí...
03:00 Anotado en OTROS RIOS... | Permalink | Comentarios (12) | Enviar a Email | Tags: Angel Gonzalez
domingo, 01 julio 2007
EL VERANO DE AVO
Me llamo Avo y tengo ocho años. Ahora mismo estoy sentado en el sillón de un avión. Mi papá no ha venido. Allá en el pueblo nos han subido a un autobús y desde afuera me ha dicho adiós con la mano. Papá dice que no llore que pronto estaré de vuelta y que esto es bueno para mí. Pero yo no quería irme. Anoche Miros ha venido a casa a despedirme. Me ha traído uno de sus soldados de regalo y me ha dicho que le recuerde. Me da miedo este aparato. Lo único bueno es que hay una señora de traje azul repartiendo chocolatinas. Estoy sentado atrás del todo, no se si me tocará alguna. Tengo algo revuelto el vientre. En el autobús, muchos hemos vomitado con las curvas...
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Mamá está en el cielo, así que ahora mismo estoy muy cerca de ella. He mirado por la ventana pero solo se ven nubes. Comienza a atardecer, hoy no habrá rezo...Ahora soy como un pájaro que vuela,....

Papá me ha dicho que ella será buena conmigo. Por eso he venido. Ojalá que sea como Icha, la mamá de Miros. Cuando me quedo en su casa a a dormir, viene y nos da un beso de buenas noches. Icha huele bien y cuando se acerca me dan ganas de abrazarla.
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Todo es grande y distinto. Había un montón de gente esperándonos. En el avión lo he pasado bien. Me he dormido y me he despertado al bajar del cielo porque la barriga me dolía. He comido todas las chocolatinas que he podido. Después de un rato esperando todos en una sala, la monitora nos ha ido acompañando uno a uno.
Es guapa y ha venido sola. Me ha sonreído y me ha dado dos besos y unos caramelos. Luego me ha cogido de la mano y me ha llevado con ella. Huele a flores y tiene un coche azul muy grande. Me ha sentado atrás y me ha atado sonriéndome. Me habla mucho pero yo no entiendo nada. Hay muchas luces a los lados de la carretera...
Tengo miedo y echo de menos a Papá, a Raisa, a Jasmila, a Miros... Es muy de noche, estoy cansado, tengo sueño...
20:25 Anotado en OTROS RIOS... | Permalink | Comentarios (8) | Enviar a Email | Tags: Relato, Niño, Bosnia
martes, 29 mayo 2007
DON MARCELINO
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D. Marcelino se sentaba en una vieja silla de playa junto al portal de la casa y desde allí veía pasar la vida acompañado de Perla, su perra mastín. Todos los vecinos se paraban cuando pasaban por delante y le saludaban. El cartero era uno de los fijos:
- ¡Va a llover D. Marcelino!
- Puede…Nunca se sabe… - contestaba él
Otras veces pasaba alguna mujer con su carro de compras diarias, y al llegar a su altura se paraba para interesarse:
- D. Marcelino, como estamos ¿eh?, ¡como un chaval!
- ¿Un chaval?...ay que joderse… pues no te arrimes mucho Maruja a ver si te meto mano… como un chaval dice…- le decía socarrón mirando por encima de sus gafas de pasta.
- Que golfo es usted D. Marcelino, sería capaz seguro…
- Nunca se sabe…
Había otros veteranos del lugar que gustaban de pasear con el sol de mediodía. Era aquel un momento perfecto para comentar las novedades necrológicas del lugar, y quien más sabía al respecto, era sin duda D. Mariano, que por algo era policía, jubilado, pero policía:
- D. Marcelino, se ha enterado Vd. de lo de Benito “el folgao”?
- Pues no…
- Se ha muerto, estaba mal de la próstata…
- Eso pasa por fornicar poco y mal.
- Hombre D. Marcelino…bueno al menos descansa en paz
- Si eso si, pero yo también podría descansar en paz, bastaría con que la Eliodora no me escondiera la picadura.
- No estamos en edad D. Marcelino, cualquier día damos el viaje. Dé gracias que tiene quien le cuide, Eliodora es buena hija…
- No pienso morirme hasta que esta no se muera - y señalaba a Perla, siempre a su lado - no puedo dejarla con la Eliodora, que seguro se la lleva a la perrera, solo para fastidiarme.
- No se ofusque D. Marcelino, que ya no merece la pena, nos queda poco…
- ¡….Nunca se sabe…!
A Perla le encantaba salir corriendo detrás de las motos que subían por la carretera. Algunos motoristas la miraban respetuosos, otros intentaban patearla desde la moto, pero todos huían a todo gas amedrentados por el tamaño de la perra. Cuando volvía al lado de D. Marcelino, este siempre acariciaba al animal reforzando su comportamiento temerario. Con los años, Perla sufrió de artritis y tuvo que dejar su afición a las motos. No tardó la pobre perra en morirse. Todos creímos que D. Marcelino iría detrás, pero no. Se murió D. Mariano, se murió Maruja y hasta el cartero del barrio se murió, pero D. Marcelino seguía sentado a la vera del portal viendo la vida pasar, la de los otros sobre todo, porque la suya parecía eterna. Cumplió ochenta y cinco, noventa, noventa y cinco, cien,…
Una tarde de verano yo llegaba a casa de mis padres después de una larga temporada fuera. Me lo encontré sentado en su silla vieja de playa lo que me dio cierta tranquilidad al ver que, aunque pasara el tiempo, todo seguía tal y como yo lo recordaba. Me acerqué a él, con la sorpresa de comprobar que no parecía mucho más viejo de lo que ya era siendo yo niño.
- D. Marcelino, ¿como está…?
- (silencio)
- ¿Se acuerda de mí?
- Claro…tu eres Xienra el hermano de Soni, vosotros me regalasteis a Perla…eres un buen mozo ya… ¿que edad tienes?
- Treinta y pocos - le dije – pero a Vd. le veo igual que siempre…
- A ti si que no te entierro…- me espetó muy serio negando con la cabeza.
- ¡Nunca se sabe D. Marcelino…nunca se sabe!
No pude evitar soltar una carcajada a la que él reaccionó enseñándome con su sonrisa los dos únicos dientes que le quedaban. Luego intenté refrescarle la memoria con algunas de las andanzas que nosotros habíamos tenido en el Chalet Fontela cuando éramos chiquillos, muchas de ellas gracias a las historias que él nos había contado. Pero ya no se acordaba de la casa, ni siquiera de que, durante muchos años, allá justo después de la guerra, había sido el guarda y jardinero de aquel lugar lleno de secretos. Solo le quedaba memoria para los demás.
Con 105 años, había sobrevivido a Perla, pero su hija murió de vieja, y muerta Eliodora, ya no había motivo para seguir viviendo.
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sábado, 19 mayo 2007
TRISTES Y MISERABLES
Tenía ocho años el día que la vieja radio de la Posada Calderón anunció el final de la contienda. Pero ya desde mucho antes de aquel anuncio las noches ocultaban la barbarie. Los primeros camiones se dejaban sentir en cuanto el sol se ponía. Desde la ventana de la habitación donde dormían los siete hermanos, se divisaba en el horizonte no demasiado lejano, la antigua carretera de Mieres que ascendía por San salvador. En aquella ascensión, los motores de los viejos camiones militares rugían casi desesperadamente para poder superar la pendiente. En la distancia, se divisaban perfectamente los haces de la luz de sus focos que dibujaban en la oscuridad curiosas estelas.
- Vega,…. ¿que haces?, vamos acuéstate que Padre va a enfadarse si nos oye despiertos.
- ¡Mira ya suben otra vez….!
Los dos hermanos mayores, de puntillas para alcanzar el alfeizar de la ventana, seguían el rastro de los destellos, que acababan perdiéndose en el silencio, como un mal presagio. Sin duda, los sentenciados habían llegado a su último destino. Unos instantes después, el ruido no dejaba dudas: Ratatatatatatatatatata… Ratatatatatatatata. Un breve silencio y de nuevo el terror se colaba por los oídos, esta vez de uno en uno: ¡Pum!, y seguía un silencio breve...; ¡Pum! y otro silencio breve...; ¡Pum! y otro silencio...; ¡Pum! y otro; ¡Pum!...y otro más….La secuencia volvía a repetirse completa una y otra vez, noche tras noche. Solo descansaban los domingos, que como todo el mundo sabía, era fiesta de guardar. La macabra liturgia se repitió con tanta frecuencia, que llegó a formar parte de la normalidad de aquellos días tristes y miserables.
A veces, el pequeño Vega era incapaz de conciliar el sueño, porque los camiones seguían su ruta hacia la muerte hasta bien entrada la noche. Así que, para poder dormirse, se tapaba los oídos, cerraba los ojos e intentaba, sin demasiado éxito, recordar el rostro dulce de su madre.
Mi padre me contó esta historia hace algunos años, un día que, paseando por el lugar donde estaba la vieja casa de la familia, le sorprendí con la mirada perdida en el horizonte de San Salvador.
Hoy he desayunado con esta noticia,alrededor de 21000 personas ocupan todavía 70 fosas comunes en Asturias, víctimas de la guerra y de la salvaje represión que tras la misma tuvo lugar. Sigo sin entender muy bien que es lo que impide que aquellas familias que lo deseen puedan recuperar los restos de sus familiares asesinados, ni que tipo de reconciliación puede verse amenazada por ello.
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sábado, 05 mayo 2007
PARA NO OIR
Para no oír como ocurría, se metía debajo de la cama y se tapaba los oídos. Aún así, sentía, sin poder evitarlo, el impacto del cinturón sobre el cuerpo, más todavía, que los gritos de uno y otro.
En una de aquellas ocasiones, con su cabeza a punto de estallar entre las voces, salió corriendo hacia la otra habitación. Entró sin que apenas se dieran cuenta y se interpuso frente a él:
- ¡Déjala, Papá déjala por favor...déjala!
Aquellos ojos llorosos debieron doler tanto o más que los latigazos del cinturón. Papá, con gesto avergonzado, lo devolvió lentamente y para siempre a su lugar entre las hebillas, mientras ella, llorando, buscó en sus brazos a su pequeño.
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martes, 03 abril 2007
ÚLTIMA CARTA A CÉSAR
Para Sara, todas las Saras…
Mi querido César;
He estado horas delante del papel en blanco pensando como iba a escribirte esta carta. No es fácil, nada ha sido fácil todo este tiempo. Pero necesito hacerlo, pues algo en lo más hondo de mi corazón me dice que estás aquí a mi lado, y que nada de mi te es ajeno. Por eso, César cariño, quiero a través de estas líneas mirarte a los ojos y serte honesta,…, ser honesta conmigo misma.
Era carnaval y esta vez no he podido escaparme. Adela insistió en que fuera a una fiesta en su casa, así que al final acepté y me presenté con un disfraz barato de dama medieval que compré en los chinos.Conocí a algunos de sus amigos, y la fiesta estuvo entretenida. Uno de ellos Iván, un chico de conversación agradable y educada, que es policía nacional destinado temporalmente aquí. Pasó toda la noche pendiente de mí, hasta el punto de que antes de que me diera cuenta, cuando nos íbamos a ir, el ya sostenía en sus manos mi chaquetón, eso si, muy disimuladamente como si en él fuera un detalle totalmente espontáneo.
Casualmente, unos días después coincidimos en el Juzgado; yo esperaba pacientemente entre vista y vista repasando las demandas de esa mañana, cuando pude verle con su bonita sonrisa saludándome con la mano desde el fondo del pasillo. Se dirigió a su compañero y luego se acercó a mí. Estuvimos hablando un buen rato y como ya casi era la hora de la comida para los dos, terminamos comiendo juntos en una de las cafeterías de la alameda.
Después de ese día, he salido unas cuantas veces con él: hemos ido a comer, a tomar café, al marítimo, al cine cargados de palomitas y coca cola… Esta tarde me llamó por teléfono al trabajo; quería acompañarme a casa, pero al final acabamos decidiendo dar un paseo por la playa pues hemos tenido los primeros rayos de sol de esta primavera fría y lluviosa. Caminamos por la arena contándonos nuestras cosas, y entre risas dejamos que las olas mojaran nuestros pies.
Aún no se muy bien como ha pasado, pero él me ha besado. Solo ha sido un beso, nada más, quizás para él ni siquiera haya sido importante, pero yo he sentido, de nuevo, algo que creía se había ido contigo…
César, mi César,...he vivido estos dos años con tu imagen en mi cabeza. Tú has estado en todo, en mis despertares, en mis lágrimas bajo la ducha, en mis desayunos sola, en mis momentos casi suicidas al volante, en mis fines de semana abriendo los armarios en busca del olor ya furtivo de tu ropa, en las tardes de dos largos inviernos viendo como sonreías en aquel video que grabamos esquiando, o en las noches que te he buscado desnuda y sola en la cama esperando notar, en cualquier momento, el calor de tu cuerpo junto al mío.
Esta es la última de las cartas que te escribo, después de estos dos años sin ti. Necesito que sepas que no es de tu recuerdo de lo que quiero librarme, sino de la esclavitud de tener que recordarte en todo lo que hago, de necesitarte para que mi vida, ahora sin ti, pueda tener sentido. Espero que lo entiendas,… espero que hoy entiendas que ya no haya más cartas, ni más lágrimas, y que estés donde estés no me guardes rencor por ello.
César, mi amor..., necesito recuperar aquella ilusión que también se estrelló en una maldita curva de nuestras vidas...
Te quiere siempre…Sara…
01:55 Anotado en OTROS RIOS... | Permalink | Comentarios (12) | Trackbacks (0) | Enviar a Email | Tags: Relato, carta, Amor










