sábado, 10 mayo 2008
LA BULDOG (SAGA DE LOS CUBILETES)
Si la llamábamos “la buldog” no era por su cara bonita precisamente, pero aquel mote no le hubiera caido encima si aún siendo esencialmente fea como era, no estuviera además empeñada en hacernos la vida imposible. Cuando eres niño, no te paras a pensar en razones ajenas de adulto, ni si esta o aquella persona tiene problemas que la convierten en alguien desagradable, hosca y agresiva. Todo eso te da igual.
En realidad, “la buldog” siempre estuvo ahí no solo para martirizarnos, sino también para unirnos, y también en muchas ocasiones para reirnos y divertirnos. Puede ser cruel visto desde la sensatez que da el tiempo y la edad, pero en aquel momento, acabar con “la buldog” se convirtió en nuestro único objetivo.
Pudo ser un cristal roto por un balón, los gritos en la calle en las medianoches de verano, o los miles de cascos de pipas poblando el portal de una tarde ociosa. Que más da. Lo que si recuerdo perfectamente es que el día que “la buldog” arrastró por la oreja a Roy escaleras arriba hasta un quinto piso para pedirle cuentas a su padre, juramos eterna venganza.
La Buldog, se iba a enterar…
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miércoles, 30 abril 2008
TOCABA
Si cuando salías te sorprendía en las puertas centenarias del claustro, había dos opciones. La primera era meter las manos en los bolsillos corriendo y dejar que te pellizcara los mofletes con aquella cara de fastidio que ponía.
Hola granujilla...- decía el caimán apretando hasta hacerte daño.
La segunda opción era más propia de los novatos, o simplemente, de los incautos que salían huyendo del letal olor a orines sin contar con su presencia. Entonces, el Padre Adolfo, con la disculpa de requisar tabacos, golosinas y demás contrabando peligroso propio de la edad infantil, metía sus manos en los pantalones de los chiquillos y tocaba, tocaba y tocaba....
22:19 Anotado en LAS AGUAS DEL RIO | Permalink | Comentarios (6) | Enviar a Email | Tags: Microrelato, Blog, Literatura
jueves, 24 abril 2008
EL SEMENTAL – (SAGA DE LOS CUBILETES)

El becerro resoplaba desconfiado entre los hierros del toril mientras los cuatro admirábamos en silencio los impresionantes cuartos traseros del animal. Lo hacíamos tras el muro exterior de la vaquería, alzados sobre la puntera de nuestras zapatillas y con media cara asomando por el borde.
- Es un semental....- dijo Chechu, el más informado.
- Un queeee? Preguntó un Roy aún inocente.
- Un semental...
- ¿No sabes lo que es?
- No....
- Que monta las vacas- aclaró Manuel-
-¡Ahhh...ya (¿?)!
- Pues yo creo que esto es una vaca sin más - dije convencido de que en el norte no había toros.
- Que no...listo...¿tu crees que eso es una ubre....?
Y sin mediar palabra....Chechu saltó el muro, se acercó a los hierros del toril y en un movimiento rápido y decidido hizo cimbrar la vara de avellano que Manuel había cortado de camino a la altura de los bajos del pobre animal; ¡zas!,¡zas!
(Muuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu)
- Pues si va a ser un toro.....
Con tal mugido solo quedaba correr antes de que Amelia sacara a los perros de paseo....
01:40 Anotado en LAS AGUAS DEL RIO | Permalink | Comentarios (5) | Enviar a Email | Tags: Relato, Niños, Literatura
miércoles, 09 abril 2008
HÉROES Y CUENTAS
Ella tejía. Yo, sobre la alfombra, volaba de viñeta en viñeta.
- Ven, que te quiero probar la manga.
Rodeaba mi brazo con la lana y con gesto concentrado decía:
- La sisa está pequeña....
Contaba las puntadas y volvía a poner las agujas en posición según tejiera punto al derecho, punto al revés o punto inglés. Poco después, tocaba rellenar de números aquellos cuadernos “rubio” de cuentas. Mientras, las hazañas de los héroes del último tebeo latían y latían en mi cabeza.
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jueves, 05 julio 2007
MARÍA
Desde el minarete de la mezquita, el chorro de voz del almuédano alzaba bajo el cielo la llamada a la última oración del día.
Yo vivía en el mercado, muy cerca de aquella torre y de aquellos rezos. La casa tenía el suelo de baldosas negras y blancas que imitaban un tablero de ajedrez y en la entrada había un ventanal rematado en una triple arquería que se comunicaba con la sala. El resto de la casa era modesta, sin lujos ni demasiadas comodidades. Como si me resistiera a aceptar aquel cambio, yo tampoco hice mucho al respecto, colgué la bandera de Asturias en la habitación y puse una foto de I. sobre la mesita de noche. Pero el resto lo deje tal cual lo había encontrado temiendo acomodarme y convertirme en otro.
Cuando por el calor no podía dormir, salía a la terraza y me encontraba con ella. Me sentaba contra la pared de la caseta del aljibe y dejaba que ella me llenara con su presencia. Que puedo deciros...El tiempo se detenía, y por unos minutos que eran horas dejaba de sentir el suelo bajo mis pies. Solo sentía sus brazos rodeándome, y la ausencia de aquella soledad maldita.
A veces jugábamos a ser alfiles sobre las baldosas de la sala; simulábamos que defendíamos ese reino imposible que es el pasado que no vuelve; otras imitábamos el juego agresivo del caballo saltando los cuadros sin orden; buscábamos la jugada perfecta, aquella que me abriera los ojos, el jaque mate a la temida tristeza.
La noche antes de irme, volví a estar con ella, bailamos al amanecer una preciosa balada sobre las baldosas de cuadros, y sin más nos despedimos. Algunas noches, pienso en ella con cierta nostalgia...
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sábado, 23 junio 2007
PARAISOS DE LA MEMORIA: NOCHE DE SAN XUAN
Al principio nadie quería participar. Sabíamos del esfuerzo que suponía, pero a medida que las horas pasaban, el orgullo nos empujaba y al final siempre alguien daba el primer paso. Nuestros padres nos lo prohibían y el resto de los mayores nos lo desaconsejaban advirtiéndonos siempre de los mismos peligros; pero daba igual, porque a veces también es necesario desobedecer y desoír los consejos para aprender. Había una extraña necesidad en nosotros de conocer y vivir los ritos, de sentirnos protagonistas de su parte más ancestral. Por eso aprovechábamos cualquier oportunidad; todo era por decirlo de alguna manera artesano. Desde el mástil central, hasta algún que otro muñeco al que le colgábamos carteles con deseos de buen futuro.
En casa siempre me advertían que no me dejarían participar por la noche, sin embargo cuando mi madre me veía cargando con un montón de cajas de papeles viejos yo creo que sentía un cierto alivio, de que al menos por una vez al año, pusiera mi habitación en orden. Al final, conmovidos por el esfuerzo, siempre me dejaban quedarme hasta bien tarde.
Todos contribuíamos con lo que podíamos, desde periódicos usados hasta muebles, estanterías y maderas viejas acumuladas en los trasteros y en las cocheras. Las mujeres eran las primeras en secundarnos y en unirse a las tareas. En una ocasión, una de ellas nos regaló incluso los muebles de una vieja cocina, con tal de que le limpiáramos el trastero donde los guardaba desde hacía años. Otro año, no muy lejos, las obras de una autopista habían dejado multitud de escombros de un viejo caserón. Uno de los nuestros, ofreció la furgoneta de su padre para el transporte y con ella subimos la viga travesera de la casa. Madera de castaño ya vieja, pero sólida y consistente. Entre todos, conseguimos cargarla en aquella vieja furgoneta ganadera y llevarla hasta el lugar del rito. La furgoneta y la viga llegaron al lugar como si de una procesión se tratase, con aclamaciones... Entre todos, la bajamos de vehículo y la clavamos solemnemente en la tierra. Luego fuimos poniendo todo lo que habíamos conseguido junto a aquel mástil hasta casi cubrirlo.
Era la tradición, y para poder continuarla todo se nos permitía...
Pronto el vecindario comenzaba a acercarse y a preguntarnos que estábamos haciendo. Pero pretendía ser un secreto así que la respuesta siempre era lo misma.
- Nada es basura...
- ¡Que jodidos críos...!.- Decía D. Marcelino desde su silla...
El secreto quedaba desvelado, justo cuando alguien desde el muro apuntaba:
- ¡Es la hoguera, van a hacer la hoguera...!
La mocedad había montado una improvisada fiesta de San Xuan y a las once en punto aquella pira quemaría los malos augurios saludando al solsticio de verano. La noticia corría como la pólvora, y en menos tiempo del que podíamos pensar, una multitud de gente comenzaba a reunirse en las inmediaciones. Algunos miraban curiosos, otros nos recriminaban por irresponsables, y otros, los más, simplemente esperaban expectantes. Trabajábamos mucho toda la tarde, y lo que comenzaba siendo un juego de niños acababa siendo una celebración multitudinaria que por lo general no solía estar exenta de polémica. Siempre había quien intentaba estropearlo todo. “La buldog” por ejemplo, una de nuestras pesadillas de infancia, no pasaba un año que no intentara poner fin a la fiesta por su cuenta prendiendo la hoguera antes de tiempo . Afortunadamente siempre se podía evitar sujetándola entre cuatro o cinco, no menos..., mientras la plebe silbaba a la díscola y aplaudía a los mozos que la retiraban del lugar.
La gente se volvía impaciente y no hacía más que preguntar; ¿a que hora se enciende?. Más tarde aparecía la Guardia Civil y los últimos años hasta los bomberos, preguntando por el responsable de aquella algarabía.
- ¡Somos todos...!.- Aclamaba alguien...
- Bueno, bueno...pero no quiero follones eh...- Sentenciaba el benemérito apuntando con su bigote hacia el cielo.
Llegado el ocaso, y ante el fuego majestuoso, el aplauso siempre era unánime y tremendamente emocionante. Una vez más el rito se había cumplido.
Aquellas noches se repitieron año tras año, hasta que el solar fue ocupado. Hoy, donde el fuego ardía, se levanta un moderno edificio de oficinas, y las hogueras las organiza el Ayuntamiento en otro lugar. Las únicas cenizas de aquellos fuegos son estas modestas pinceladas en forma de recuerdo y la evocadora imagen de aquellos atardeceres siempre rojizos, preámbulo de las noches de San Xuan...

Feliz Noche de San Xuan
Tema: Cares-Deva de Tejedor
Foto: Xienra
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domingo, 17 junio 2007
CÍRCULO IMPERFECTO
Me creía parte de un círculo perfecto.
Pero estaba aquella maldita incógnita que nunca se despejaba
Aquella curva imposible en la que lo deseable y lo factible siempre se oponían
Qué ingenuo fui
Qué doloroso llegar al límite de lo infinito para entender
Que la ecuación era imperfecta
Que el resultado de derivar tu deseo era nada
Que tus coordenadas me llevaban al caos
Que en tu querer no existía álgebra alguna, solo cálculo
Que yo era una muesca..., una más, en esa espiral estéril que tienes por corazón.
00:45 Anotado en LAS AGUAS DEL RIO | Permalink | Comentarios (7) | Trackbacks (0) | Enviar a Email | Tags: Relato, Espiral, Corazón
domingo, 10 junio 2007
CAROLINE
Caroline llegó un sábado por la tarde.
Mi hermana Soni había pasado una temporada en casa de nuestros tíos de París para mejorar su francés, así que al volver, se había traido una amiga francesa que pasaría con nosotros una temporada. Mi madre, a sabiendas de mis continuas peleas con Soni, me había avisado de que debía dejar atrás las disputas con mi hermana y ser amable y cortés con la invitada. Morena, pelo corto, delgada,alta, ..., interminable,...tenía un aire hippie muy parisino. Lo supe, lo supe... nada más verla... Amable me repetía, se amable...
- Hola...- murmuré casi sin voz, entre el alboroto de la bienvenida.
- C'est mon frère – apuntó mi hermana con indiferenca.
- Oh ... ah .. Salut, je suis Caroline...– ..¡!...
¿Cuatro besos? ¡Ay dios....! Con lo que yo tenía que estudiar aquel verano...
22:15 Anotado en LAS AGUAS DEL RIO | Permalink | Comentarios (8) | Trackbacks (0) | Enviar a Email | Tags: Relato, Amiga, Francesa
martes, 05 junio 2007
LA NOVEDAD
- Ven nene.- me decía haciéndome hueco.
Con el tiempo las cosas cambian, pero lo que más cambiaba entonces era su cuerpo. Una noche de aquellas en que buscaba compartir mis sueños, deje resbalar mi mano por su cuerpo hasta llegar a la zona donde los cambios eran más evidentes. Con un leve roce de mis dedos pude, a través del camisón, notar una forma redonda y puntiaguda. Quise palpar con más detenimiento, pero su mano agarro la mía arrastrándola hacia la cintura.
- Nene duérmete...
Y me dormí. Fascinado eso si, por el apasionante descubrimiento de una extraña y excitante novedad.
Te quiero hermana, feliz cumple...
01:10 Anotado en LAS AGUAS DEL RIO | Permalink | Comentarios (9) | Trackbacks (0) | Enviar a Email | Tags: Relato, Cuerpo, Descubrimiento
viernes, 11 mayo 2007
LA FUNDACION: LA EXCURSION (IV)
Más de la Fundación...
La noche anterior era casi imposible dormir pensando en las aventuras que correríamos al día siguiente. Todo era realmente excitante, la preparación de la mochila, el olor temprano a tortilla que salía de las bolsas o las chocolatinas en otros momentos vetadas con las que mi madre siempre me sorprendía. Cuando te dormías lo hacías por puro agotamiento, y tan tarde que ni siquiera quedaba tiempo para soñar porque ese era el día que más querías madrugar.
Ponías aquellos pantalones bombachos, y aquellas tremendas botas de cordones de colores untadas con grasa de caballo; en la mochila metías un jersey de lana con cuello alto para protegerte del frío, un anorak canguro por si llovía, de esos que atabas en la cintura, y muchas, muchas ganas de aventura. Por fin ya no había dudas, ya eras un auténtico montañero.
Aquella mañana, y ya en el autobús, el Padre Cantillo repasaba uno por uno que todos los presentes llevásemos el equipo adecuado, incluido el escapulario con la Virgen de los Desamparados, por si acaso…Con todas sus cosas, no puedo evitar cierto reconocimiento a aquel hombre de voluntad férrea, porque él, estaba convencido de que todos aquellos críos podían ser como los demás. Y aunque hoy eso podría considerarse algo normal, en aquellos tiempos era bastante revolucionario.
El trayecto duró un par de horas por las sinuosas curvas de las carreteras del interior asturiano. Pero no recuerdo que nadie se mareara, a excepción claro, del Padre Cantillo cuya cara iba tomando con los kilómetros recorridos, una tonalidad cada vez más pálida. Incapaz de controlar nuestros movimientos por el autobús acabó sentado junto al conductor, inmóvil y congestionado, con la bolsa azul en una de sus manos y el escapulario en la otra. No había duda, antes de llegar él ya estaba en Babia….
Así que cuando descendimos del autobús esta vez ya todos en Babia, pocas fuerzas le quedaban para contarnos aquella historia del dicho popular “estar en Babia”; la de un Rey de León cuyos cortesanos aprovechaban para conspirar mientras el monarca se ausentaba de la corte para descansar en un palacio que tenía en esa privilegiada zona de los límites astur-leoneses. Sin atender demasiado a todos sus signos de advertencia sobre los diversos peligros existentes en la montaña, la mayor parte de nosotros corríamos monte arriba, como si compitiéramos por llegar los primeros en la ascensión al primero de los lagos de Somiedo, el lago de la Cueva…
- ¡No os separéis y caminar juntos…!
Y viendo como nos íbamos dispersando cada vez más, el cura, ¡pobre hombre!... se desgañitaba inútilmente debajo de su alzacuello:
- ¡He dicho que en grupo, en grupoooo…!
Pero de poco servían sus chillidos. Antes de concluir esa primera parte del trayecto, ya todos nos habíamos dispersado en pequeños grupos y entre ellos, el más despreocupado de todos era el nuestro, empeñado en cazar lagartijas, beber de todos los regatos, discutir si la mina junto al lago era de hierro o pirita, intentar montar un hermoso potro, probar la leche de vaca directamente de la ubre, investigar que hay dentro de una payoza, observar detenidamente una hermosa malva, mirar absortos los neveros ya casi estivales del viejo glaciar, sentarse junto a una hermosa laguna o simplemente alzarse con el record mundial de distancia en meadas a sotavento.
Mantuvimos a la vista a nuestros compañeros hasta pasar el primero de los lagos, pero cuando bordeamos los Picos Albos y traspasamos el lago de Calabazosa, justo al superar una pequeña loma, quedamos perplejos. Un espectacular panorama se abría ante nosotros, un enorme valle que debíamos atravesar, con la pequeña dificultad de no tener a la vista, ni rastro de nuestros compañeros, ni camino visible, ni sendero por el que descender de aquel cordal,… ni siquiera la más mínima idea de donde estábamos.
No muy lejos de nosotros entre los matorrales una cierva nos observaba curiosa. Fue la primera vez que tuve una idea aproximada de cómo debía ser el paraíso...el lugar donde nace lo imposible…
Tema: N'Alcordanza - Tejedor
Fotos: Flickr- Todas ellas del Parque natural de Somiedo (Asturias) y Babia (León)
01:40 Anotado en LAS AGUAS DEL RIO | Permalink | Comentarios (6) | Trackbacks (0) | Enviar a Email | Tags: Somiedo, Paraiso, Excursión, Relato










