miércoles, 09 mayo 2007
UN LUGAR EN EL MUNDO
Paquita, siguiendo un meme, nos habla de Benasque como su lugar en el mundo, y nos emplaza a que hablemos de los nuestros. Lo he estado pensando un poco, y he decidido ser fiel a aquellos lugares en los que más feliz he sido:
Llanes, de donde no soy pero me siento. Quizás, porque allí viví momentos inolvidables de mi infancia. Allí conocí a Carlos, allí pasé mucho tiempo junto a mi querido y ahora más admirado Alfonso y con los buenos de Clara y Tinín, personajes aún identificables de la vida llanisca y de cuyas historias ya di cuenta en el blog. Otras cosas ocurrieron en Llanes (queda mucho por contar...) que hacen que casi siempre que viajo a Asturias, sea parada obligatoria.
Me reconforta pasear por El Sablón, admirar absorto los restos quemados del Cinemar o recogerme tras los plátanos de sombra en Puerto Chico para contemplar alguno de esos críos que juegan a la pelota en la playa, tal y como yo jugaba entonces….
Si en el caso de Llanes la nostalgia juega un papel importante, creo que la belleza es lo que me hace elegir Granada como otro de mis lugares en el mundo. No solo por sus rincones de los que yo nada nuevo voy a añadir. Sino también por la belleza del corazón de los amigos que allí dejamos, a los que tanto I. como yo, extrañamos con bastante frecuencia. O la belleza de aquellos primeros momentos de convivencia después de tantos años de separación obligada, en fin….Granada tiene un rincón en mi corazón tan grande como el Mulhacen y tan hermoso como esta imagen de I. frente a un Albaicín sumido en un invierno de insospechada luminosidad.

Xienra, si…. Xienra es el lugar del que vengo, y por eso llamé Xienra a este pequeño sueño… Normalmente en Asturias se llama “xienra” o “sienra” a una “extensión considerable de tierra de labranza o de monte que carece de lindes y pertenece a varios vecinos”. El lugar donde crecí tiene ese topónimo original, y por tanto, los que allí vivimos y crecimos, somos para todo el mundo, “los de les xienres”. Además me gustaba el símil de la tierra de labranza comunitaria con el hombre que va haciéndose y creciendo gracias a la influencia de otras muchas personas importantes en su vida.
Pero Xienra, el lugar, existe, claro que si, o existía, no se muy bien…la última vez que lo vi tenía este aspecto…y es, o era desde luego, mi lugar en el mundo.

La idea del "meme" me ha divertido, espero que alguien se anime, lo dejo abierto...
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lunes, 22 mayo 2006
RODANDO
Han estado cenando juntos. Intentando arreglar las cosas, después de que hubiesen pasado casi quince días sin hablar. Algo inédito en una relación de casi cuatro años que ha ido como la seda, hasta el momento en que ella ha cambiado su residencia a otra ciudad. El ha ido a visitarla; esa noche cenan y pasean por el barrio viejo de la ciudad. No muy tarde acaban en el apartamento, delante de un JW y un canuto, riéndose y acordándose de sus mejores momentos juntos. Una actitud de excesiva entrega durante esa noche termina de zanjar la relación, como si ella quisiera regalarle de una vez el resto de la pasión que le queda para él… Por la mañana ambos saben que nunca más volverán a verse, ella simplemente se ha vaciado. Así que, sin mirar atrás, él abandona la casa a sabiendas de que aquello se ha terminado, sin que a ella le de tiempo prácticamente a susurrar un “lo siento…”
Ha hecho todo lo posible por salvar la relación. Ni sus continuos viajes a su lugar de trabajo, ni las abultadas facturas de teléfono han servido para sostener lo poco que ya les unía en la distancia. Todo se ha acabado, salvo su amor, que aún es profundo. Camina por las calles buscando el medio que le permita dejar atrás esta maldita ciudad escenario de su pequeña tragedia. Desengañado, olvidado, herido y aturdido se ha jurado que nunca, nunca dejará, que nadie vuelva a hacerle daño, y no entiende porque a pesar de este abandono, de esta traición, su corazón se ha quedado lleno de esquinas vacías; los huecos que ella llenaba hasta esa mañana y que ahora solo guardan escombros del pasado, recuerdos, momentos, frases que van y vienen en su cabeza mezclándose con los mecánicos sonidos de la mañana urbana. En sus adentros, sueña vanamente con poder convertirse en un hombre villano que disfrute haciendo daño a las mujeres como si todas fueran “ella”; un daño como el que le ha causado ella, pero sabe que un hombre enamorado de veras, tiene que demostrar su amor cediendo hasta el último de sus rencores en una última demostración de entrega…
Hundido en sus emociones y deseando que aquel autobús caiga por algún acantilado, recoge en taquilla su billete, cargando con el petate en el que lleva la ropa impregnada del olor de la última noche y un montón de desesperanza. Aún queda una hora para que pueda huir, una hora desesperada de paseos arriba y abajo, de repetidas frases en su cabeza, “¿por qué? ¿Qué he hecho mal? ¿Por qué se tiene que acabar? ¿No ves que te quiero?”...Sentado en uno de los andenes de la estación hunde la cabeza en sus manos en un intento de esconder la realidad, una realidad tan dolorosa como nunca su mente hubiese podido imaginar, porque los sentimientos dominan la razón y no hay razón que pueda dominar lo que él siente. Al incorporarse dirige la mirada al infinito, un infinito de hormigón y ladrillo que le contempla en esta mañana loca que le va a matar, que le hace imaginarse hasta la visión no demasiado lejana de una mujer semidesnuda en una ventana de los edificios cercanos. Quizás si, quizás está loco…Será esta soledad interminable que ya siente, la que le provoca alucinaciones, la que le hace sentirse tan minúsculo entre la gente que va y viene en su rutina cotidiana. Tan minúsculo que desearía poder morir ahogado para siempre en los charcos de la dársena, restos de las últimas lluvias nocturnas de esta primavera ya agonizante.
Los cinco minutos escasos que aún tarda el autobús en abrir sus puertas a los pasajeros, le parecen eternos como si el tiempo jugara con él alargándose para hacerle más daño. Dándole tiempo a la espera, se queda mirando a una mujer recién llegada al anden. . Es realmente atractiva y no sabe muy bien porqué, familiar. De estatura media, lleva el cabello corto de un color caoba intenso. De su cara lo que más destaca son sus pómulos altivos y pronunciados como si no se concibiese aquel rostro sin el dibujo de una hermosa sonrisa. También destacan sus hombros al aire, pues la mañana es calurosa, y un vestido negro con un encanto especial que se ajusta perfectamente a su figura de mujer esbelta. Retira su mirada de ella y se dirige al autobús que ya ha abierto las puertas.
Toma asiento dispuesto a ser llevado a cualquier sitio lejos, a un futuro sin pasado, donde pueda olvidar el dolor. La gente y la vida pasan, salvo para él, a quien la vida se le ha parado en el peor momento….
Justo antes de que el autobús arranque la ve entrar. Tiene algo que la hace especial, un brillo, una expresión de seguridad, y de esperanza. Ella le dirige una mirada durante unos segundos mientras comprueba la numeración de su asiento. Él nota que ella le observa. Sabe que tiene un aspecto lamentable, así que procura desviar la atención recogiendo su reproductor Mp3 y la revista de rigor que descansan en su asiento. Justo en ese momento el autobús inicia la marcha.
Con cada segundo que pasa siente todo lo que deja, siente que no la tendrá nunca más entre sus brazos, siente que la ha perdido, siente que no es él,….que nunca más volverá a decirle te quiero, ni a recorrer su espalda con la yema de sus dedos, se siente perdido y solo los ojos de esa desconocida le ofrecen un consuelo, que aunque dura dos segundos le reconforta, hasta que ella, ensimismada, deja caer al abrigo de su intimidad una lágrima quien sabe si de despedida, tristeza o quizás felicidad...
Ya han salido de la estación, va perdiendo de vista su pasado en el momento que la extraña del asiento de a lado recibe una llamada de teléfono. Y renace en ella una tibia sonrisa aunque la llamada apenas dure cinco segundos.
A él ya no le sonará más su teléfono…. No se he dado cuenta, pero llora.
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