miércoles, 30 abril 2008

TOCABA

Si cuando salías te sorprendía en las puertas centenarias del claustro, había dos opciones. La primera era meter las manos en los bolsillos corriendo y dejar que te pellizcara los mofletes con aquella cara de fastidio que ponía.

Hola granujilla...- decía el caimán apretando hasta hacerte daño.

La segunda opción era más propia de los novatos, o simplemente, de los incautos que salían huyendo del letal olor a orines sin contar con su presencia. Entonces, el Padre Adolfo, con la disculpa de requisar tabacos, golosinas y demás contrabando peligroso propio de la edad infantil, metía sus manos en los pantalones de los chiquillos y tocaba, tocaba y tocaba....

Comentarios

Yo también preferiría la primera opción, -si fuera chico, claro-, que cerdosssssss :-(

Un abrazo

Anotado por: fusa | viernes, 02 mayo 2008

..¡uffff!! vaya..vaya..
sin comentarios..
abrzo para ti y otro para fusa que le divisé por ahí..
me alegró que hayas regresado..amigo..

Anotado por: RENÉ | sábado, 03 mayo 2008

Y así, se ganan el cielo... yo iré a otra parte del universo...

Anotado por: MSR1978 | lunes, 05 mayo 2008

XD

Anotado por: Medea | miércoles, 07 mayo 2008

Una vez uno de mis alumnos, el más terrible y malcriado de todos me dijo: Miss Pilar a mi no me pueden expulsar del colegio porque si no yo le cuento a todos lo que el padre P.. me hace cuando me llama a su oficina. Y que te hace??...." Que no me hace debia preguntar.. cura maricón..!!".. Dificil situación para una psicologa de 22 años y recien contratada..
me quedo sin palabras.. Se que el padre P.. esta muerto..pero el chico???
Un beso..

Anotado por: mapi | viernes, 09 mayo 2008

este post me lleno de rabia..

Anotado por: simplemente yo | sábado, 10 mayo 2008

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