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viernes, 16 noviembre 2007

MI HOHNER



Fue el regalo más preciado de mi infancia. Mi padre me la regaló sin más, una mañana de domingo al volver de nuestro paseo matinal. Caminábamos por la calle que sube del parque hacia la parte alta de la ciudad, cuando los dos nos quedamos mirándola perplejos frente al escaparate de la tienda de instrumentos. Lucía en una cajita verde forrada con terciopelo rojo. En su base había una inscripción: “Hohner”, y la luz de los focos cenitales del escaparate caía sobre su metal plateado formando un reflejo que la hacía deslumbrar como una pequeña estrella.

Los dos nos miramos, y sin decir nada, mi padre entró en la tienda. Me puse tan nervioso cuando ví al hombre del mostrador dirigirse al escaparate a por ella, que no alcanzo a imaginar mi expresión de niño entusiasmado. En aquella época, mi padre no disponía de demasiado dinero, pasaba temporadas sin trabajo, y algunas veces deambulaba por la casa cabizbajo y preocupado. Así que, debió de hacer entonces un gran esfuerzo para que aquella preciosidad plateada acabara en mis manos.

Durante meses disfruté de ella y aunque era demasiado pequeño, creo que llegué a tener cierta habilidad para sacarle sus mejores notas. Bueno, eso lo digo yo claro, y puede, seguramente, que esa percepción forme parte del pasado que siempre quise imaginar más que de la realidad. El caso es, que, un día, al volver del colegio y buscar mi Hohner, no la encontré...Busqué y busqué, saqué todo de los armarios, miré en mis rincones secretos, y hasta me colé en la habitación de mis hermanas buscando por si alguna de ellas hubiera decidido gastarme una de aquellas bromas habituales.



Pero no..., mi Hohner había desaparecido y ya nunca más volví a verla. Hasta que un día, las navidades del primer año fuera de casa, sabiendo ellos que yo no pasaba precisamente por un buen momento y después de la cena de nochebuena, mi padre me entregó un paquete. Nunca hubiera pensado que me reencontraría con mi Hohner, pero así fue... Reposaba en la misma cajita de paño aterciopelado rojo y me hizo sentir aquella noche, en dos notas tímidas, la misma emoción que antaño en la tienda de instrumentos. El cómo y el porqué había desaparecido es lo de menos. Aunque entonces me llevé un buen disgusto, quedó compensado con la emoción y la alegría por el regalo recibido años después.

Yo sé de sobra que en la vida, a veces, se pierden cosas que uno quiere, cosas por las que siente pasión. También sé, que una vez que se pierde, es complicado volver a recuperar. Solo ocurre en casos como el de mi Hohner, en el que alguien que te quiere, guarda con cariño, durante tiempo, eso que tú tanto amas y que un día puedes necesitar. Sé que es realmente difícil, sin embargo, hoy daría algo por pensar que aquello que tanto quieres y ya no tienes, puede que vuelva algún día...


Xienra


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Foto: Flickr - nazareno_bis

Comentarios

Yo era tan pequeña que todavía no leía (y aprendí a leer a los cinco años). Pero tenía un cuento en verso llamado "Bee, el corderito", con dibujos de Ferrándiz (el de los christmas). Mi abuelo me lo leía tantas veces que, ayudada por la rima, me lo aprendí de memoria. Unos doce años después desapareció, creo que fue en una mudanza. Y ya con 40 años una persona de mi familia lo vio en una librería y me lo compró para que lo tuviera de nuevo. No era exactamente igual, porque el primero tenía un cascabel de verdad colgado alrededor del cuello del corderito, y el segundo no. Pero me hizo una ilusión tremenda y desde entonces lo tengo a mano, entre mis libros.

Anotado por: Kotinussa | viernes, 16 noviembre 2007

Sentí algo parecido la primera vez que olí la madera de mi guitarra.. mmm.. que tendrán esos chismes.

PD: veo que no te ha gustado mi compilación de respuestas jajaj -->juas!

Anotado por: Medea | sábado, 17 noviembre 2007

Sí, yo hoy también daría algo, aunque con la de cosas que he perdido...necesitaría dar mucho!

Un beso y ahora guárdala bien ;)

Anotado por: Adise | sábado, 17 noviembre 2007

Gracias :)

Anotado por: Adise | domingo, 18 noviembre 2007

Gracias, Xienra :)

Anotado por: Adise | domingo, 18 noviembre 2007

Síiii, ya los conocía :) aunque yo veía su otra página, no tenía ni idea de la existencia del blog. Esos capítulos ya estaban publicados en la otra, si no la sabes dímelo y te la paso. Son taaaan...taaaaaan...que te tienes que reír...jajaja

Un besito.

P.D.: El otro día se rió de mí tu blog también...media hora para comentarte y luego te los dejo repe con una mínima variación. En fin...tenía el día negro :P

Anotado por: Adise | lunes, 19 noviembre 2007

Demasiadas palabras emocionantes juntas ... hay cosas que se pierden y son imposibles de recuperar, esas duelen para siempre, hay que aprender a vivir con la imposibilidad y punto. Claro que hay cosas que pudieran recuperarse pero no está en tu mano que eso suceda, asique, más de lo mismo: aprender a vivir con ello ... andaaaaa!!!! que va a ser todo cuestión de aprender a vivir con ello! ;)

Anotado por: GLAUKA | martes, 20 noviembre 2007

¡Qué entrañables las dos entregas de tu padre! y ¡que difícil recuperar lo perdido! y si encima piensas en tu parte de culpa...bueno como dicen más arriba: hay que APRENDER a vivir con ello...o sin ello.
Un abrazo. PAQUITA

Anotado por: PAQUITA | martes, 20 noviembre 2007

Siempre es una delicia leerte, pero hacerlo un día lluvioso con un tazón de café en la mano resulta ya insuperable.
Pa comerte!!! Ñam..ñam..ñam...

Anotado por: SOBREVIVIRE | martes, 20 noviembre 2007

Tienes razon es muy dificil volver a sentir la emocion que sentiste antaño.

Anotado por: jennyblack | miércoles, 21 noviembre 2007

Hay pequeñas cosas que en su momento le damos gran valor, tanto como para recordarlo años después con tanta nostalgia.

Besos

Anotado por: Bonecadogelo | domingo, 25 noviembre 2007

Sabes que me encanta como escribes pero lo de hoy...ha superado con creces lo anterior, creo sinceramente que deberías plantearte un libro, llegas amigo, te lo digo desde el corazón.

Volveré con tiempo para leer lo atrasado, es un placer perderse en tus historias.


Abrazos.

Anotado por: Fusa | viernes, 30 noviembre 2007

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