viernes, 27 octubre 2006
EL REGRESO
Como ves, le di vueltas, gracias Mapi...
Fue el ding dong de aviso de aterrizaje lo que la despertó. Acurrucada en el sillón con la manta de regalo sobre el cuerpo, fue volviendo en sí lentamente, devolviendo la verticalidad a su asiento con esa sensación de descanso placentero que va dejando el Orfidal cuando la conciencia retorna.
Una suave sacudida del aparato en el descenso hizo que volviera a su mente la imagen de Elías, su marido, cuando solo diez días atrás se presento en casa con un sobre. Y dentro de este, un billete de avión para dos días después con el trayecto Madrid-Lima-Madrid y la fecha de regreso abierta.
- No te preocupes por nosotros, estaremos bien. Los críos ya lo saben y se comprometen a portarse, ya son mayores No puedes decir que no...
- ¿Y como...? ¿Con que dinero...? ¿Y sin regreso?
- Me han pagado unos atrasos en la empresa, no quise decírtelo porque te hubieras negado, pero las cuentas pendientes hay que saldarlas, y se que quieres verle...
Había sido una sorpresa tan grande,...que aunque quiso negarse a aceptar, no pudo ante aquella idea que durante estos quince años la había rondado: “Papito quiero mirarte a los ojos y decirte que te quiero una vez más...”
Se incorporó lentamente; a través del cristal vio la penúltima raya de sol antes del ocaso. A esa hora, Lima no era más que una sombra multicolor dibujada entre la mancha esmeralda del pacífico y las montañas grises andinas del este; tan pequeña y desorganizada desde el aire, tan inmensa, tan inabarcable... Por un momento volvió a imaginar de nuevo en su olfato el olor peculiar húmedo que esta ciudad siempre había tenido, a especias, humo y café decían unos, a Lima decían otros; un olor que se adentraba y permanecía en la memoria a pesar de los años. Se pregunto si cuando las rampas del avión se abrieran lo sentiría de nuevo con la misma intensidad de antaño.
Antaño...
Una amalgama de sentimientos, sensaciones, y recuerdos se tejieron en su corazón formando una extraña red que a veces asfixiaba y otras daba aire. Ansiedades que habían ido con los años endureciendo su corazón, hiriendo y fortaleciendo a la vez. Algunas del pasado: La ilusión y las emociones desbordadas del día que se fue; los difíciles primeros años en la distancia con los suyos; aquella soledad pronunciada; el rechazo por parte de quienes no veían en ella una persona, sino una extranjera extraña, las noches de lágrimas en brazos de Elías….Durante aquel tiempo pasaba los días esperando con impaciencia, una carta; una llamada de teléfono que la acercara su mundo peruano; pero lo que tanto esperaba siempre acababa siendo un calvario, pues cuando terminaba de leer o colgaba el teléfono con las últimas novedades familiares, se le sobrevenían irremediablemente unas lágrimas tan dolorosas... Otras ansiedades pertenecían al presente: que los suyos vieran en su retorno a una desconocida, una desconocida que tras quince años hablaría diferente, pensaría diferente y sentiría diferente; La angustia de tener que ser extranjera estuviese donde estuviese; no sentirse ni de aquí ni de allí; Otro reproche como aquel “no sabes bien lo que ha sido esto, tu no has estado aquí” por no haber acudido cuando su madre había estado enferma,… Rencores de ida y vuelta que a nada bueno podrían conducir.
Con el golpe de las ruedas en el asfalto de la pista, pensó en el impacto que le causaría estar frente a aquella mirada anciana.... Agarraría sus manos y las estrecharía contra su pecho y pegaría a él su cara para sentir su olor de nuevo en sí. Cerró los ojos y casi pudo sentirlo como cuando era niña allá en Cajamarca, su ciudad; un reencuentro como este sabía que sería único y procuraría no perder detalle. Aunque las lágrimas nublaran su vista, utilizaría el resto de los sentidos para encerrar el momento en un pequeño y eterno rincón de su corazón.
Poco después, mientras las azafatas abrían la rampa de descenso, recogió sus cosas y encaró el pasillo de salida en una espera que aunque minutos le parecieron horas. Notaba que sus piernas le temblaban no sabía muy bien si por el cansancio de las horas del vuelo, o por los nervios que comenzaban a atenazarla. Al acercarse a la puerta del avión, sintió la ráfaga de aire caliente y nocturno en la cara. Procuró apartar de su cabeza el temor de que cuando hubiera de irse, fuera tan duro como la primera vez; respiró profundo y volvió a sentirlo, tal y como lo había recordado, caliente, húmedo y con olor a especias, humo y café, olor a Lima…
01:40 Anotado en OTROS RIOS... | Permalink | Comentarios (9) | Email esto | Tags: Relato, Regreso











Comentarios
Querido Xienra,
Yo todavía tengo dentro de mi cada día ese olor a humo de mi ciudad y es ese olor el que de alguna manera me permite estar viva. Viva en el sentido de cuerda ..porque estar lejos de lo que uno siente propio es muy duro.
Hoy he venido un momento a visitarte porque ando muy liada con miles de cosas y me encuentro este post. Le has dado mcuhas vueltas amigo pero te salido hermoso..como siempre pero esta vez más.. es algo que yo siento porque la historia me suena parecida y cuando leo la historia de ella me reconosco en cada una de esas sensaciones de alegría, de miedo, de expectación. El día que me fuí de mi querida Lima.. llore muchísimo no sólo por lo que dejaba atrás sino tambien porque sabia que cuando volviera ya no sería lo mismo...Yo soy feliz o intento serlo.. pero debo confesarte que tambien he sentido ese "no ser de aqui, ni de allí" y tengo miedo a lo que pase cuando vuelva.. En el mundo hay tantas personas con historias parecidas.. Hace 5 años yo tambien me aventure a cruzar un océano por amor y cuando vuelva a cruzarlo será por lo mismo y entonces al igual que ella volveré a respirar la húmedad y el olor de mi querida ciudad y como me gustaría que fuese así..sin fecha de regreso!!
Gracias por regalarnos estas historias..
Un gran beso (sólo uno como en Perú) y un abrazo..
PD. Mañana me prepararé el capucchino y el sofa para poder leerte con más calma.. ;-)
Anotado por: Mapi | viernes, 27 octubre 2006
Qué duro seguir sintiendose extranjero en su entorno, después de tantísimos años.
1beso
Anotado por: mordandis | viernes, 27 octubre 2006
Es una historia llena de nostalgia, creo que a otro nivel tod@ nos hemos sentido así. Recuerdo cuando yo era asturiana en Catalunya y catalana en Asturias t yso que era dentro de casa, supongo que debe ser tremendamente triste estar tan lejos de lo que ha sido tu vida.
Me has metido de lleno en la historia,- como siempre-, no me canso de repetirte que eres muy bueno, llegas.
Ah, la canción perfecta, con tu permiso me la llevo puesta ;-).
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Voy a tener que quitar las fotos :-(, me han avisado por mail que no pueden acceder, deben pesar mucho las presentaciones, que rabiaaaaaaa.
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Te deseo un finde maravilloso. A lo mejor mañana me voy a pasar el día a Luarca, hace un tiempo estupendo para hacer fotos .
Abrazos.
Anotado por: Niebla | sábado, 28 octubre 2006
Xi, nunca sé que decirte...lo dices todo tú y la palabra maravilloso está tan manida...
Por cierto, tu página no abre la mitad de las veces, para mi disgusto...
Ah!y gracias por preocuparte por mi.
Un besazo!
Anotado por: soy yo | sábado, 28 octubre 2006
Que duro debe ser el desarraigo...
Gracias por regalarme el olor de Lima, de café y especias. Cierro los ojos y lo siento. Tengo un vínculo especial con esta ciudad. Pusiste un dedo en mi corazón.
Gracias de nuevo Xienra.
Anotado por: Greta | domingo, 29 octubre 2006
Como buen cuentista, cada vez más completo, alertas todos los sentidos. Mientras te leo, veo, escucho los sonidos y huelo e imagino el sabor de esa lima y ese café tan prohibido.
Pienso también en todas esas historias imposibles de los que estamos divididos por haber vivido en dos mundos…
Cuánta riqueza si supiéramos incorporar el uno al otro sin penas, sin lamentos, sumando fuerzas!
Será esa insatisfacción la condición humana?
Besos,
Anotado por: clarissa | domingo, 29 octubre 2006
El dolor de la ausencia, un tema eterno. Te faltan los lugares, te faltan, sobre todo, las personas.
Vivimos ese desdoble, o una cosa u otra. Elegimos una pensando que nos compensa, sabiendo que dejamos algo por el camino, pero es así y debemos intentar sufrir lo menos posible por ello.
Un gusto leerte. Un abrazo. PAQUITA
Anotado por: Paquita La Loc@ | lunes, 30 octubre 2006
Nunca he vivido fuera de mi provincia, y menos de mi país, pero de todos modos, creo que me costaría mucho hacerlo.
He estado en Lima más de una vez, y al no ser de allí, no he podido percibir todo eso que describes tan bellamente, como siempre.
Está claro que todos nos sentimos bien allí donde nacimos.
Anotado por: Boneca do gelo | lunes, 30 octubre 2006
eres un autentico sol, este regalo q le has hecho a Mapi no tiene precio.. es genial ir descubriendo siempre cosas cada vez más buenas de ti.. beoss
Anotado por: natalia (cenicienta) | martes, 07 noviembre 2006
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