lunes, 23 octubre 2006
MEMORIA DE LLANES: COMO...DRAGONES DE AGUA (II)
Gracias Xana por tu magia…
Con el tiempo, nuestros contactos con Clara y con Tinín fueron cada vez más frecuentes. Por las tardes aprovechábamos el regreso de la playa para pararnos ante el puesto y observar la habilidad de Clara con los pinceles. Poco a poco nos fuimos haciendo muy amigos, y no tardó en llegar el momento en que Carlos y yo fuimos oficialmente invitados.
En la primera visita a la casa de los hermanos, Tinín quiso enseñarnos todos los dibujos y pinturas que tenía en los cajones de su habitación. Y Clara recuperó de un viejo armario chino una colección de miniaturas mitológicas asturianas con la que su hermano parecía estar entusiasmado.
- ¡ Enssséñales las Xanassss...!
Algunas de aquellas Xanas que Clara pintaba te miraban a los ojos con tanta profundidad, que había que ser muy valiente y muy osado para sostenerles la mirada sin que luego entraran en tus sueños. En una de las miniaturas, una gran serpiente alada dormitaba placidamente al abrigo de dos jóvenes enamorados que se miraban tiernamente…
- ¿Y esto que es?- pregunté mientras observaba detenidamente la miniatura.
- Eso es un Cuélebre…- Me respondió Clara sonriente.
- ¿Un qué? – Para Carlos toda la mitología popular asturiana era desconocida.
- Un cueeeélebre,…, son como dragonessss de aaaaagua
- Pero esa cosa no existe, es una fantasía de ustedes ¿verdad?- Preguntó Carlos con gesto de duda.
- Si exisssste,…yo se donde essstá….dijo Tinín, Clara llévanossss….
- ¡Si, si! ¡Eso llévanos…!
Con ayuda del bueno de Tinín, convencimos a Clara para que nos llevara de excursión a ver el Cuélebre, aquella culebra mitológica con alas que supuestamente habita cuevas y cavernas y que protege grandes tesoros de los intrusos. Una de aquellas mañanas grises, partimos los cuatro en su busca. Pero antes de llegar al lugar donde supuestamente se encontraría aquel extraño ser, Clara nos contó esta hermosa historia:
“Dice la leyenda que había cerca de LLanes, una princesa que vivía en un castillo con su padre. Una tarde de paseo por los acantilados vio como desde la mar, una densa niebla se acercaba a la costa, como si reptase por encima del agua en dirección a ella. Al alcanzarla, la bruma le envolvió para convertirse en un hermosos príncipe y entre los dos surgió un gran amor que sellaron con un hermoso beso. Pero ellos no sabían que en las cercanías, su padre la vigilaba, y ante el miedo a perderla, se abalanzó sobre ambos y los arrojó por el acantilado al mar. Fueron a caer en una cueva vigilada por un Cuélebre que tuvo lástima de la pareja enamorada y cumpliendo su misión de proteger cualquier tesoro que hubiera en la cueva, les prometió vigilarla, para que ellos pudieran disfrutar de su amor eternamente. El rey, sabedor de aquella connivencia, se convirtió en viento del norte y convenció a las mareas para con su ayuda vengarse, inundando las cuevas a golpes de mar contra el acantilado. Pero el Cuélebre, decidido a salvaguardar el amor de la pareja ideó unos agujeros en la roca que le permitieran desalojar toda el agua de las mareas que entrara en la cueva para que esta no se inundara. Dice la leyenda que el amor de la pareja permanecerá eternamente vivo mientras el Cuélebre siga luchando contra viento y marea".
Clara nos llevó en su Jeep serpenteando caminos de tierra cercanos a los acantilados, hasta que llegamos a una pequeña y hermosa playa. Allí sentados en la pradera frente al mar, los cuatro vivimos un momento realmente mágico al observar como efectivamente, el Cuélebre luchaba contra el viento y la marea... Frente aquel espectáculo, los tres nos miramos sonrientes y en nuestro caso totalmente boquiabiertos por lo que veíamos. La expresión de satisfacción en la cara de Tinín hablaba por si sola de lo importante que había sido para él mostrarnos aquel lugar. Además ahora, ya sabíamos cual era el motivo por el que la mar descargaba su furia contra el acantilado;... la razón de aquella venganza sempiterna.
Su sonrisa entusiasmada, y su total convencimiento, hicieron que dejáramos atrás nuestra incredulidad y entendiéramos que la ilusión debe estar siempre, siempre, por encima de cualquier cosa…
¿Ah? ¿Que no creéis que viéramos un Cuélebre…? ¿Y vuestra ilusión? ¿Dónde la habéis dejado? ¿Eh? Dejad entonces que una auténtica Xana os enseñe el Cuélebre, y disfrutad como yo lo hice en aquel momento…
00:05 Anotado en LAS AGUAS DEL RIO | Permalink | Comentarios (11) | Email esto | Tags: Relato, Llanes, Niño











Comentarios
Biennnnnnnnn, ésto es sincronización ;-)
Es una preciosidad de relato, espero estar a la altura de tan bella pluma. Yo que estuve en la zona no dudo en absoluto que el cuélebre siga protegiendo a la pareja, me encantan las historias con finales felices y la pareja seguro que está encantada viendo las caras de los que nos acercamos a la zona. Seguro que desde la eternidad nos sonríen..
Abrazosssssss.
Anotado por: incondicional | lunes, 23 octubre 2006
Bellísimo tu relato, bellísimas las imágenes y sorprendentes los sonidos que te regalan con tanto acierto. Creer en los cuentos, en los mitos, configura seres distintos más mágicos, más imaginativos y pensativos aunque a veces más ausentes. Creo además que vuestras brumas y mares enfurecidos contribuyen generosamente para que la mente vea y sienta lo que no ven todos los mortales.
Siempre me debatí entre el racionalismo e irracionalismo y creo que he tenido épocas de todo. Desde esa madurez que irremediablemente llega estoy satisfecha de haber vencido a la racionalidad cientos de veces y haber dado a mis hijas ese mundo mágico del que haces gala. Aunque mis Xanas y Cuélebres tuvieran distinta forma, hoy, ya mayores, observo a mis queridas niñas y pienso; cuantas horas de cuentos, de encantos y observaciones, de caminos de sol sobre el mar conduciéndonos a mundos remotos y mágicos, cuántos paseos por bosques escoceses envueltas en sus sábanas de un Mediterráneo azul… Y que no pare!
Besos,
Anotado por: clarissa | lunes, 23 octubre 2006
un cuélebre nunco lo ví, aunque el occidente también está lleno de ellos en perdidos bosques de montaña....pero "trasgos"...una vez creí ver uno, fue un momento inolvidable que nunca olvidaré.
Un abrazo...
Anotado por: automata34 | lunes, 23 octubre 2006
La historia cada vez se torna más interesante y hermosa. Me ha encantado visitar el blog de Xana y escucharlos.
XXX
Anotado por: Esther | lunes, 23 octubre 2006
Yo soy capaz de ver un cuélebre y lo que sea, mientras pueda sentarme cerca del acantilado y me cuenten historias como éstas.
Besos
Anotado por: Boneca do gelo | lunes, 23 octubre 2006
Yo, pragmática, fui incapaz de inculcarles duendes a mis hijos. Tan es así, que siempre supieron la verdad sobre la magia de los reyes navideños: los papás. ¿Quizás hice mal? No lo sé, sólo sé que siempre quise que pisaran suelo y que valoraran todo lo que a su alrededor había, que supieran verlo, que miraran más allá de lo ordinario.
Bonita historia. Tienes tantas historias.
Un beso. PAQUITA
Anotado por: paqquita la loc@ | lunes, 23 octubre 2006
... una vez mas sin palabras...
1beso
Anotado por: mordandis | lunes, 23 octubre 2006
Vine desde la página de Xana, lo que significa haber empezado la historia por el final, pero no importa, es una bella historia sobre algo tan maravilloso como misterioso, los bufones. Ahora es fácil entender por que se producen.
Te felicito, es la historia más bonita que escuché sobre el cuélebre.
Un abrazo
Anotado por: Leodegundia | martes, 24 octubre 2006
Holas Xienra, pasé a releer y veo que una de mis amigas te felicita ;-), en mi blog puedes leer de otra amiga que no pudo dejarte comentario.
De tus amigas , me ha visitado una, ya le devolví la visita.
Un placer colaborar contigo.
Abrazos.
Anotado por: Xana | martes, 24 octubre 2006
Qué maravilla leerte, yo sí que creo que visteis la Cuélebre, ya sabes que también vivo de ILUSION!!! ;-))
Luego me paso a visitar a Xana, hoy estoy "atacada" poniéndome al día.
Un abrazo.
Anotado por: Blanca | miércoles, 25 octubre 2006
he visto el enlace y la imagen, gracias por llevarme hasta allí.. Esta historia sigue conmoviendome ...
Anotado por: natalia (cenicienta) | martes, 07 noviembre 2006
Dejar un comentario