martes, 17 octubre 2006

MEMORIA DE LLANES: COMO... DRAGONES DE AGUA (I)


podcast


Algunas tardes, el verde esmeralda de las aguas del puerto se veía sorprendido por un incesante asedio de miles, millones de gotas cristalinas de agua que caían lentas pero sin tregua. Entonces, el ambiente nebuloso y gris del verano asturiano se llenaba de colores que parecían flotar por las aceras: Paraguas de verano y canguros con colores llamativos, de aquellos que permitía con una simple operación, ser guardados en una riñonera que quedaba atada a la cintura.

En esos días en que la galerna acechaba, las gaviotas se volvían especialmente chillonas y revoltosas. Como si protestaran y pidieran explicaciones a un tiempo caprichoso que no entendía de orden estacional alguno. Algo parecido nos ocurría a nosotros, que sin poder cumplir con el rito playero, eramos la auténtica pesadilla de los adultos. Así, aquellas tardes se llenaban con interminables paseos por un puerto que se poblaba de puestos como si se tratara de una feria. Había casi de todo, aunque nuestros favoritos eran los que tenían dulces, garrapiñadas, y tortas; sin olvidar al barquillero con su aleatoria ruleta que a golpe de mano señalaba el número de galletas con miel y barquillos que podías comerte.

Carlos y yo cubiertos con nuestros chubasqueros reparamos una de aquellas tardes en uno de los puestos más concurridos. Nos acercamos y nos colamos bajo el toldo hasta la privilegiada primera línea. Una mujer delgada y con cabellos lacios de azabache pintaba de espaldas al público una bellísima estampa de acuarela con la imagen del puerto. Iba vestida al estilo "hippy", con una falda de gasa amplia, camisa floja de algodón blanco y toda una cadena de pulseras doradas en sus muñecas. A su lado, un hombre un poco más joven, sentado en una silla en la que apoyaba unas muletas, imitaba en la cuartilla de un bloc el dibujo que hacía la mujer; mientras su cabeza, sus ojos y los gestos de su cara iban y venían en movimientos extrañamente compulsivos .

Pronto aquel curioso personaje vino a caer en nuestra asombrada presencia:

- ¿Os gussstaaaa? – dijo el hombre con voz infantil mirándonos mientras señalaba la cuartilla coloreada como haría un preescolar
- Si es bonito, dijo Carlos pero has pintado las gaviotas azules, y son blancas
- Eso no importa. Son paaaaaaájaros. Mira aquella tiene el picoooo naranja. ¿A que es naranjaaaaa?
- ¿Y tu como te llamas?. - Pregunté con curiosidad
- Tinín, ¿y vosotrosssss?
- Este es Carlos es argentino, y yo soy Xienra
- ¿que esssss argentino?
- ¡Argentino de Argentina ché!, un pais
- Ahhhh...
- ¿Que tenés en las piernas? ¿No podés andar? ¿Y porqué hases esos gestos con la cara? - Preguntó Carlos sin medias tintas.
- Es que tengo una enfermedaaaad- dijo señalando su cabeza-; las muletassss me ayudan…
- Tinín, ¿porque no les regalas tu pintura ehhh? Así puedes hacer dos amigos…-oimos decir a la mujer de los cabellos lacios mientras nos sonreía complaciente.
- Esssss Claraaaa, mi hermanaaaa. Toma esta es para vosotrossss

Carlos y yo nos miramos sorprendidos por el regalo, pero no lo dudamos, cojimos la pintura y dejamos como pago una sonrisa para aquel adulto especial que no lo era, aquel personaje entrañable que desde la inocencia de su mundo nos iba a dar uno de los momentos más mágicos de nuestra entonces corta vida.

Mientras tanto en los acantilados adyacentes al puerto, y bajo el vuelo de las alborotadas gaviotas, la galerna comenzaba a romper contra las rocas como si la mar se hubiera enfurecido con la tierra y comenzara su venganza quien sabe porqué motivos.


Tema: La venganza'l ñuberu - Xuacu Amieva

Comentarios

Tierna, bella y entrañable parcela de tu historia que ahora presagia momentos oscuros… -con ese mar bravío tan distinto al mío, aunque más sincero porque cuando está enfurecido se muestra abiertamente- o, es que me adelanto demasiado mezclando lo que leo con mis propios sentimientos?

Besos,

Anotado por: clarissa | martes, 17 octubre 2006

Otra vez aparece el término venganza, hay que cobrarse venganza; aunque en el caso de la naturaleza está más claro, se la tomará por nuestro mal comportamiento.
Pero ahora que lo pienso ... hace tiempo que decidí que lo mejor era tomarse la justicia por tu mano, que fue lo que hizo el protagonista de ayer. Bien hecho.
Buen día. PAQUITA

Anotado por: Paquita La Loc@ | martes, 17 octubre 2006

Qué extraña fuerza tienen los acantilados??? siempre me fascinaron desde pequeña.... exponerme al viento que choca contra ellos...

1beso

Anotado por: mordandis | martes, 17 octubre 2006

Qué bien escribes, enganchas desde las primeras palabras, cuando viene el resto¿? Estoy ansiosa!!!
Me he visto por Llanes paseando... qué bonito lugar.
XXX

Anotado por: Esther | martes, 17 octubre 2006

Como siempre, esperando ya la segunda parte de tu escrito. Como dicen otros comentarios, enganchas desde el principio.

Besos

Anotado por: Boneca do gelo | miércoles, 18 octubre 2006

Con el fondo musical o sin él, siempre es un placer leerte, en éste caso me ha gustado mucho.

Otra vez enganchada a tu pluma, fuí al enlace y releí toda la historia, lo pasabas muy bien en LLanes eh?, nos haces unos relatos bellísimos de tu infancia y juventud, que bonito es recordar...es volver a vivir, soñar despierto.

La foto me ha recordado que te debo algo ;-), culpemos a los pilaresssss por no decir que me estoy haciendo mayor , jo :-(, ahora mismo busco, lo prometido es deuda.

Abracinos.

Anotado por: Niebla | miércoles, 18 octubre 2006

El mar tiene su carácte, incompresible a veces ... pero no pide que se la comprenda, sólo que se la respete.
(Y Llanes es un sitio estupendo para disfrutarla en todo su esplendor)

Anotado por: GLAUKA | jueves, 19 octubre 2006

Yo también corría descalzo años ha por las playas de Llanes. Tiraba piedras a las gaviotas con 8, robaba besos a los 14, escanciaba a los 16 y me llenaba el culo de arena con nocturnidad y alevosía a los 17.
Enhorabuena por tu blog. Me has hecho volver al verde.
Un astruiano en el exilio.
Pete
http://hielopicado.blogspot.com

Anotado por: Pete Vicetown | jueves, 19 octubre 2006

He comenzado a leerte y no he podido parar hasta ponerme al día (he vuelto, muchos cambios en mi vida), de hecho gran parte de mi jornada laboral se me ha ído en ello. Te he dicho alguna vez que me encanta como escribes? creo que demasiadas, pero realmente...me gustas

Anotado por: SOBREVIVIRE | jueves, 19 octubre 2006

no sabes cuanto me ha costado leer eeste post, pues los ojos se me inundaron de lágrimas al leer tu descripición sobre ese adulto especial y como lo cuidaba su hermana.. Quizás me vi reflejada con Chris.. gracias por esa sensibilidad.. seguiré esperando el próximo relato.. besos

Anotado por: natalia (cenicienta) | viernes, 20 octubre 2006

Dejar un comentario