martes, 03 octubre 2006
CUANDO EL SOL SALE POR EL OESTE (III)
Nunca he sido un héroe, y lo peor, o lo mejor según se mire, es que nunca he querido serlo. Al caer la tarde, ya estaba subido en un autobús camino de Fraga. Me fui discretamente, sin que me vieran y sintiéndome culpable por haber abandonado aquella casa y aquella familia tan cobardemente, sin darles explicaciones y de una forma un tanto desagradecida. Solo dejé una nota a Ricard por debajo de la puerta de la casa:
“Sr. Ricard, siento tener que dejarles así, han surgido ciertos problemas personales y he tenido que regresar a mi casa. Mil disculpas, le estoy muy agradecido por su trato. Salude a su familia por favor, y gracias por todo.”
Esa noche acabé en el parque de Fraga, junto a la estación, tirado en el césped sobre mi mochila hasta que el sueño me venció. A la mañana siguiente, volví a dirigirme a las cercanías del puente donde los payeses elegían a sus trabajadores y esta vez hubo más suerte, conseguí una nueva ocupación en una granja de pollos. Como el trabajo se hacía de noche, dejé la mochila en la consigna de la estación y pasé el día sentado en uno de los bancos del paseo junto al río. De esa tarde conservo algunas notas que tomé en una libreta:
“No puedo volver, no quiero volver, esto tengo que hacerlo solo. Mi nuevo trabajo tiene dos cosas muy positivas, pagan muy bien, pagan al día y lo mejor de todo es que se hace de noche con lo que hoy no necesito buscar donde dormir. Lo peor el hambre, acabo de ver pasar un crío con un bocadillo de Nocilla y se me ha pasado por la cabeza arrancárselo…Como aprieta…creo que voy a gastarme una parte del billete de vuelta en un bocadillo”
Con una barra de pan y un bote de Nocilla tome fuerzas para mi nuevo trabajo. Al anochecer, una furgoneta me llevó junto a otros tres compañeros de trabajo hasta la localidad leridana de Balaguer. Parecía fácil, pero resultó no serlo tanto. Había que cargar diez pollos de cada vez, si, he dicho diez,…atrapándolos con las manos e introduciendo una de sus patas en cada uno de los huecos de mis dedos. Luego, llevarlos al camión y alzarlos a otro compañero que los metía en las jaulas. Nada mas empezar, una espesa niebla de polvo y plumas se levantó en el angar donde revoloteaban los pollos de un lado a otro. Lejos de mostrarse dóciles, y como si supieran perfectamente el destino que les esperaba, se declaró entre ellos y yo una guerra sin cuartel en la que todo valía. Ellos picoteaban mis manos (nadie me había advertido de que necesitara guantes) y mis brazos hasta hacerme sangrar; yo por mi parte pronto aprendí a aplicarles una sutil anestesia al posarlos suavemente en el suelo antes de alzarlos y pisarles el pescuezo con la fuerza suficiente para aturdirlos y/o noquearlos.
- Chico, los matamos en el matadero, procura que vengan vivos si quieres seguir en esto…
La guerra era desigual, porque yo era uno y ellos eran demasiados. Seis mil pollos en dos horas.
Las heridas en los brazos, la falta de oxigeno para respirar en condiciones mínimas, las llagas que las patas escamadas iban produciéndome en mis manos, y el olor insoportable a gallinaza que me impregnaba no me desanimaron. Lo que me desanimó, es que ya casi eran las tres de la mañana y después de vaciar de pollos toda aquella nave, el jefe nos abrió la nave contigua; allí como en la anterior, bajo un calor insoportable había no menos de otros cinco mil pollos esperando su venganza. Recuerdo de forma precisa el momento en que me vine abajo, el momento en que sentí claramente que había fracasado.
Derrotado y dolorido, pero orgulloso, no quise cobrar el trabajo hecho, pues en aquel momento no consideraba justo que me pagaran por un trabajo que no había sido capaz de terminar. A cambio, el propietario de la Granja, comprometido por la situación y por mi aspecto lamentable, me indicó la dirección de una pensión donde supuestamente, yendo de su parte, podría pasar la noche. Pero aquella mujer al ver mi aspecto comenzó a despotricar en un catalán absolutamente incomprensible justo antes de cerrar la puerta en mis narices. Lógicamente a las tres de la mañana, con un aspecto horroroso, sin un duro encima y apestando a gallinaza no parecía el huésped mas deseado.
No me quedaban muchas alternativas así que caminé hacia la carretera de LLeida y una vez allí hice durante un buen rato autostop. Claro que a esas horas no hay mucho tráfico, y además ¡quien iba a parar con las pintas que llevaba!. Una hora después, sentado en el suelo junto al quitamiedos de la carretera, lloraba desconsolado preguntándome porqué no había sido capaz de valerme por mi mismo, porqué todo me había salido mal. Bueno, quizás no todo,…porque una furgoneta blanca acababa de parar en el arcén.
Eran más de las cuatro de la mañana.

Tema: El Fantasma de la soledad-091
00:20 Anotado en LAS AGUAS DEL RIO | Permalink | Comentarios (13) | Email esto | Tags: Relato, Amistad











Comentarios
¡Que dura es la calle! Lo peor, se mire como se mire.
Y tú, que cojones le echaste al asunto.
Un beso.
PAQUITA
Anotado por: PAQUITA LA LOC@ | martes, 03 octubre 2006
Xienra, me he sentido por unos instantes allí contigo en medio de la nada, aunque nunca he estado en una situación semejante, eres capaz de hacerme sentir ese miedo, esa sensación de tristeza, derrota y abandono... Y sobre todo he sentido tu gran valentía, ilusión y el no darte por vencido...
Un beso enorme.
P.D.: No dejes de escribir nunca, para mi es tan importante saber que estás ahí...
P.D.2: Ultimamente me ronda una idea la cabeza que quería compartir contigo, a ver que te parece. A mi me encanta Asia y todo lo oriental como ya sabes. T. está estudiando Chino y estudios asiaticos o algo así, y tú, llevas Asia en el corazón, así que había pensado que podíamos hacer algo relacionado con Asia. Si te apetece me escribes a mi mail, en mi blog está, y te lo cuento con más detalle.
Anotado por: Blanca | martes, 03 octubre 2006
Una vez más has hecho que me meta en la historia...que sienta los picotazos contigo y que me duelan las llagas de tus manos...
Pero...me asalta una duda...todo esto es real???
Lo viviste???
Un besazo enorme!!!
Anotado por: Cualquiera | martes, 03 octubre 2006
Xienra,
Quiero pensar que esta historia tiene un final feliz.. ese final feliz que suelen tener las historias que nos hacen sufrir mucho y luego dan un giro inesperado dandonos la oportunidad de empezar de nuevo y no solo eso sino que nos dejan en el alma la enseñanza de conocernos mejor y de saber nuestros límites. Imagino que si las cosas fueron mejor ya que ahora te dedicas a otra cosa distinta y tus manitas ya no creo que tengan las heridas de ese trabajo tan fuerte. Tus manos descanzan pero tu alma se encuentra llena de historias para compartir que además de permitirnos conocerte más.. nos hacen reflexionar y eso es lo máximo muchacho.
Ya me dan ganas de saber que es lo que encontraste en la furgoneta y como continua la historia.. respecto al principio..sigo con rabia por los malos tipos que te hicieron irte..
Me olvidaba! Un "cuero" querido Xienra en Perú , es un papasito.. osea como dirian aqui.. "un tio buenooooo...!"
Anotado por: mapi | martes, 03 octubre 2006
Alguna vez te he dicho el gran narrador de historias que eres? Me parece que una por cada comentario que te he dejado... En fin, que siempre es un gustazo pasar a leerte, aunque hoy huela a gallinaceo!!
Saludos escandinavos
Anotado por: telmo | martes, 03 octubre 2006
Haces bien en no ser un héroe. Los antihéroes aparte de vivir más y más pausado encuentran soluciones a los problemas cotidianos y tú poquito a poco ibas huyendo de todo aquello que no estaba hecho para tu condición humana. Sabia decisión, amigo!
Como siempre nos dejas en suspense, a la espera… y esta vez deseando que tus cuitas, tus aventuras que sigan a éstas, sean algo más placenteras.
Besos,
Anotado por: clarissa | miércoles, 04 octubre 2006
Llorar??? menudo arrojo y valentia!!!! maaaaadre mia, con razón me fije en ti como heroe!!! una vez mas un experiencia asi lo confirma, mi queridiiiiiiiisimo heroe.
1besazo
Anotado por: mordandis | miércoles, 04 octubre 2006
Con un par ... pero claro, eres chicarrón del norte, no podía ser de otra forma ...
Un beso en tu vientre ;)
Anotado por: GLAUKA | miércoles, 04 octubre 2006
Para mi es un placer que te pasees por mi blog. Siempre serás bienvenido. Un placer conocerte y leerte... y admirar tus fotos.
Besos.
Anotado por: Esther | miércoles, 04 octubre 2006
No sé si héroe o no, pero debiste sufrir lo tuyo ese día. A mi viendo esto, se me pasarían las ganas de comer pollo para el resto de mi vida.
Lo bueno parece que se hace esperar, porque imagino que la segunda parte de esta historia tiene una mejor continuación.
Besos, como siempre.
Anotado por: Boneca do gelo | jueves, 05 octubre 2006
Xienra, gracias por escribirme, en cuanto pueda te respondo, es que esta semana apenas he parado en casa, y desde aquí no tengo acceso al correo. Bueno, ya hablamos, qué ilusión ;-))
Un besote.
Anotado por: Blanca | jueves, 05 octubre 2006
Holas, te leo y me cuesta creer que lo que explicas sea real, no porque no te crea sino porque me parece una experiencia durísima para un chavalín lejos de casa, no me extraña nada que llorases, la situación que describes da para eso y mucho más.
Yo tengo muchos problemas con el tema "olores", me describo como una mujer nariz, no imaginas lo mal que lo paso en algunas ocasiones, parececmentira pero en éstos tiempos aún hay gente que.....ya me entiendes.
Estaré ausente unos días, te leo a la vuelta.
Abrazos astures ;-)
Anotado por: Niebla | jueves, 05 octubre 2006
lo malo de ponerse al día con tus post.. es q se acaban y luego no hay más y siempre quiero más-.- Pero de nuevo tendré q esperar, a saber q paso luego.. besos
Anotado por: natalia (cenicienta) | jueves, 05 octubre 2006
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