domingo, 17 septiembre 2006
MEMORIA DE LLANES: EL “BORIZU”
A Psycho por sugerirme la idea, y a Clarissa por su ayuda y apoyo.

Igual que nosotros íbamos a León, Alfonso y Silvia siempre nos visitaban en Llanes. No se quedaban demasiado tiempo, pero su presencia, a todos nos alegraba, aunque solo durara unos días que pasábamos, si el tiempo lo permitía, en la playa del “Borizu”. Para los mayores era cómodo, pues allí les dábamos menos que hacer; y para nosotros que estábamos todo el día entrando y saliendo del agua, aquello era una fiesta.
Alfonso, sin embargo, para bañarse, siempre esperaba a que la marea subiese; era entonces cuando sin mediar palabra se levantaba, dejaba bien colocadas sus cosas y se acercaba al agua. Primero desde la orilla oteaba el horizonte marino presentándose ante aquella masa de agua que le iba a recibir. Luego dejaba que las olas mojasen sus pies y diesen al cuerpo la temperatura adecuada para, a continuación, entrar lentamente. Caminaba por el agua decidido; andaba, hasta que el agua y las olas mecían su cuerpo al compás de la marea. Era entonces cuando desplegaba sus brazos largos y delgados para nadar mar adentro.
Silvia se volvía loca; le pedía que no se alejara tanto en el mar, y le hacía jurar por ello, pero Alfonso una vez en el agua, olvidaba todas las promesas. Nadaba, hasta que su figura se iba difuminando en el horizonte y ya no era más que un punto minúsculo. Cada vez que se repetía aquella situación Silvia acababa perdiendo los nervios viéndole tan alejado de la costa. Sin poder remediarlo, en el intento de seguirle la pista, acababa en la orilla de la playa, gritando su nombre con señales evidentes de preocupación y enfado. Si había oleaje su figura desaparecía tras las olas por momentos y entonces era mi padre, quien desde las rocas adyacentes, le silbaba con fuerza, haciéndole señales hacia la orilla para que Alfonso se diera cuenta de que Silvia estaba ya de los nervios…
- Este hombre es imposible. – decía
Una tarde de aquellas, y aún siendo muy pequeño, Alfonso se acercó a mí mientras yo, al borde del mar, aguardaba pacientemente con un cubo y una pala, a que mi castillo de arena mojada resistiera la invasión de la marea en ascenso.
- ¡Bandido!, ¿te bañas?
Por un momento dudé; miré hacia la playa y a lo lejos vi que mis padres estaban entretenidos con Silvia y con mis hermanas, por lo que abandoné cubo y pala para seguirle.
Siempre hay algo triste en el romper de las olas, por eso entramos en el agua saltando por encima de ellas, jugando a no romperlas, dejando que nuestros cuerpos se empaparan con el salitre y la espuma nívea de aquel Cantábrico adormecido. Cuando el agua comenzó a cubrirme por encima de lo prudente, Alfonso me ofreció su sonrisa confiada y su espalda como improvisado flotador. Me agarré a su cuello y deje que me llevara entre las olas. El mar era para mi aún un desconocido, peligroso e imponente; la sensación de peligro hacía que mis brazos volcasen todo el peso de mi cuerpo temblante en su espalda, mientras Alfonso, de vez en cuando, volvía su cabeza para confirmar que todo iba bien.
Cuando ya la profundidad de las aguas era un hecho evidente, Alfonso me dio la vuelta, me agarró y sujetándome los hombros mientras me ayudaba a flotar, me dijo:
- No tengas miedo, puedes hacerlo…mueve tus pies y tus manos así,…sin parar, como si dieras patadas.
Pero no fue aquel pataleo, sino su sonrisa, la que me ayudó a flotar por primera vez, su lección de confianza, sus ganas de verme crecer... Retiró suavemente sus brazos y mi pequeño cuerpo consiguió mantenerse a flote, sin que nadie más que yo mismo me sujetara. ¡Solo fueron unos segundos, pero que intensos….! Cuando vio que mi esfuerzo ya flaqueaba, volvió a agarrarme; me abracé a él, esta vez emocionado, excitado y eufórico;
- ¡Lo hice,…he flotado…! ¿a que si?
- ¡Claro!, ves como podías…
Volvimos hacia la orilla, de la misma manera que nos habíamos alejado de ella, Alfonso nadando, ayudado por el impulso de las olas; yo sobre su espalda, seguro, confiado y sintiéndome como un pequeño alevín marino que hubiera dominado por primera vez la marea. Me dejó donde las olas morían y una vez más, volvió al agua, para perderse en el horizonte, según su costumbre.
En el Borizu, los demás seguían en sus cosas sin percatarse de mi hazaña.
En la orilla encharcada , la marea, implacable y vengativa, tomaba posesión de mi castillo de arena mojada.

En la foto, la hermosa playa del Borizu
Foto Puerto de LLanes: almarmon1-Flickr
ACTUALIZACION 17-09-06: Curiosamente ayer hojeando la prensa Asturiana me encontré esta buena noticia. El Borizu va ser expropiado por el Principado con el objeto de proteger el litoral y frenar su urbanización, junto a otra veintena de fincas repartidas a lo largo de toda la costa. Bueno, menos mal, un poquito de sensatez...
00:05 Anotado en LAS AGUAS DEL RIO | Permalink | Comentarios (19) | Email esto | Tags: Relato, Llanes, Niño











Comentarios
Yo no recuerdo el momento en que, lo mismo que a ti, me llevaron muy adentro del agua y me soltaron un poquito para que flotara. Pero es seguro que desde muy pequeña me iba tan contenta con mi padre muy adentro sin ningún miedo. Al menos, eso me han contado.
Anotado por: Kotinussa | lunes, 11 septiembre 2006
Hermosa historia que ha tenido lugar en una de las más bonitas playas del mundo ...
Anotado por: glauka | lunes, 11 septiembre 2006
Pues estaba yo pensando en mi primer recuerdo en el mar y la verdad aunque ahora es una de mis pasiones pues ese no fue muy bueno porque fue cuando tenía unos 2 años y por acercarme mucho una ola me dio un revolcón que me hizó tragar medio océano je,je.. Ahora en serio.. me ha gustado mucho tu post porque como siempre que hablas de tu pasado la dosis de nostalgia que le inyectas me invita a pensar en lo bien que lo pasabas y en cuanto lo recuerdas. Esa relación con Alfonso que tienes presente en muchos post.. es muy linda porque deja entrever que los dos se lo pasaban genial y además que has aprendido mucho de él.. es que es caso imposible imaginarse al pequeño Xienra sin que esto no deje de producir una dosis de ternura en ese niño tan ´´avido por vivir.. Un placer conocer a ese niño.. y Un placer conocer al adulto.. guarda ese niño.. no te separes de él..
Un beso..
Anotado por: mapi | lunes, 11 septiembre 2006
siempre contando bellezas... y con fotos divinas... yo ya visité llanes y me encantó...
besitos
Anotado por: La Sartén | lunes, 11 septiembre 2006
Puedo imaginar casi al detalle cómo te sentiste. Esa sensación de estar a flote, en un medio distinto del que nos movemos habitualmente. Ese tu “lo hice”, tu hazaña, tu logro tan potente, casi escucho tu grito! No me cuesta nada imaginar la sensación del agua cubriendo vuestros cuerpos despacio y hasta huelo el salitre pero lo que me da cierta envidia son esas mareas que describes. En el Mediterráneo son casi imperceptibles y no las experimenté (con verdadero asombro, por cierto) hasta que fui a San Sebastián cuando era una adolescente. Luego recuerdo horas y horas en alguna escapada al norte o en el noroeste de Francia, suroeste de Inglaterra y distintos lugares de Irlanda detenida, absorta ante esos movimientos que describes.
Las mareas, esas desconocidas, me intrigaban, me daban miedo y les tenía respeto por eso entiendo el desespero de Silvia pero más entiendo esa mágica complicidad que Alfonso estableció contigo. Tan fuerte que todavía está contigo!
PD. Me halagas (hasta me ruborizas) con la dedicatoria. No creo que la merezca. Ya sabes que tú vales mucho!! No hace falta que te lo diga; eres único para hacer eternas tus historias.
Anotado por: clarissa | lunes, 11 septiembre 2006
Yo aprendia a bucear con tres años , antes que a nadar, en una piscina de San Juan (Alicante) , sin que nadie me enseñara...
Que suerte tuviste al tener a Alfonso en tu vida... porque los buenos se nos van tan rápido???
1beso
Anotado por: mordandis | martes, 12 septiembre 2006
Maravillosa historia, hasta he sentido cómo te ibasmetiendo en el mar hasta que ya no hacías pie. Yo nunca me alejo demasiado de la orilla, siempre tengo que hacer pie, supongo que se me quedó grabado en la memoria un incidente cuando era pequeña, y el mar picado de la Lanzada casi nos arrastra a mi, a mi hermana y a 2 de mis amigos con los que veraneaba. Estabamos en la orilla, al aldo de unas rocas jugando, y de repente el suelo desapareció debajo de nuestros pies, éramos todos unos críos, menos mal que mi padre estaba allí cerca y entró a por nosotros, sacándonoa a 2 debajo de cada brazo. Desde ese día nunca me baño al lado de las rocas, y nunca dejo de no sentir la arena bajo mis pies.
Un beso.
Anotado por: Blanca | martes, 12 septiembre 2006
Curiosa coincidencia, el día de la Santina, estuvimos por la zona de Llanes, hacía el típico día con niebla, estupendo para lo que queríamos, visitar los bufones de Arenillas, con tiempo haré un post sobre ellos, lástima que las mareas no acompañaran, volveremos en invierno, quiero verlos !!!!
Tienes magia, he vivido tu historia con Alfonso, hay recuerdos que quedan grabados para siempre, me encanta leerte.
Lo mío fué más duro, iba yo con la llanta de una rueda de un camión de mi padre, imagínate "n´un cuerpín pequeñín, aquélla ruedona y soltáronme en mitad del Nalón, aún no había pantanoy había unes corrientes !!!!, parecía un pitín dando pies y manes peeeero nun m´afogué" ;-), intenté arrancarte una sonrisa con mi torpe incursión en el río y en el bable, no sé si lo he conseguido.
Abrazos.
Anotado por: incondicional | miércoles, 13 septiembre 2006
Ayer intenté dejarte un mensaje y tu detector de piratería pues no me dejó a ver si me deja hoy. Te decía ayer que siempre que hablas de Alfonso me lo haces sentir como una persona excepcional y además creo que tú has aprendido muchísimo de él y de su forma de tratar a las personas.
Te dejo también el enlace.
Anotado por: Amaranta | miércoles, 13 septiembre 2006
Es bonito tener a un persona a tu lado que te inicie en los aspectos importantes de la vida :)
Gracias por el comentario.
Un beso
Anotado por: Escondida | miércoles, 13 septiembre 2006
Tienes suerte de estar siempre rodeado de gente buena que te ayuda. Supongo que es porque te lo mereces.
Besos.
Anotado por: Boneca do gelo | miércoles, 13 septiembre 2006
un beso..pasaba por aqui....
Anotado por: Myrna | jueves, 14 septiembre 2006
¡Qué suerte la tuya! haber disfrutado de esos momentos en tu infancia.
Buaaaa, no sé nadar.
PAQUITA
Anotado por: Paquita La Loc@ | jueves, 14 septiembre 2006
Fue una bonita manera de aprender a nadar. Mejor k 20 niños colapsados en una piscina k es lo k se lleva ahora.
Anotado por: jennyblack | jueves, 14 septiembre 2006
Venía yo a agradecerte por tu enorme detalle en mi blog y a dejarte un comentario sobre este post, pero ya Mapi lo ha dicho: "imposible imaginarse al pequeño Xienra sin que esto no deje de producir una dosis de ternura en ese niño tan ´´avido por vivir.. Un placer conocer a ese niño.. y Un placer conocer al adulto.. guarda ese niño.. no te separes de él.."
No me queda mas q unirme a ese commentario, te dejo un abrazo grande
Anotado por: Xía | jueves, 14 septiembre 2006
Hermosa playa.
Yo pensava que nadar era dificil, pero no es asi tan dificil.
Gracias por tu comentário. Saludos:)
Anotado por: conchita | jueves, 14 septiembre 2006
Que sensación más maravillosa estar abrazado a un adulto protector cuando eres niño. Realizar una proeza y que te elogien, bello de verdad.
Un beso
Anotado por: Greta | domingo, 17 septiembre 2006
Mis comienzos en el agua no los recuerdo tan agradables. Mi padre nos llevó en la barca a alta mar, nos tiro al agua y dijo: -la que no se mueva se ahoga. mi hermana mayor y yo no paramos de intentar sostenernos chapoteando como patos, moviendo sin parar los brazos por miedo a hundirnos. A la mas pequeña tuvo que sacarla él, se hundíó nada mas entrar en el agua.
Anotado por: hnh | viernes, 22 septiembre 2006
ay, q bonitos recuerdos y q bien nos lo cuentas... Además se han mezclados con mis propios recuerdos de Llanes, como ya sabes adoro Asturias y por supuesto Llanes tiene un hueco en mi corazón.. besos
Anotado por: natalia (cenicienta) | jueves, 05 octubre 2006
Dejar un comentario