miércoles, 21 junio 2006

FONTELA II

Cont. de FONTELA

medium_Fontela.7.jpgLa hierba estaba crecida casi hasta nuestras rodillas, produciendo un sonido peculiar con el ritmo de nuestras pisadas, un zumbido silbante que añadía emoción a la incursión en la casa.

Los árboles que rodeaban el chalet, castaños, robles, y un par de enormes palmeras indianas, no dejaban demasiado paso a la luz. Así que había que moverse con sigilo en un ambiente boscoso, en el que la casa, apenas era una figura difuminada entre el verde de las hojas. En la parte inferior se conservaban los restos de lo que seguramente había sido un bonito porche jalonado con unas columnas de estilo clásico cuyas hojas de acanto a mi me recordaban las lenguas de leones enfurecidos. Dentro, lo único que se conservaba en condiciones era una pared de azulejos pintados tal como se había llevado allá por los años veinte. Todos aquellos azulejos, formaban un hermoso mosaico que antaño quizas adornase la cocina, y en sus restos, podían verse motivos campestres, un hermoso paisaje y una mesa repleta de comida.

En la parte izquierda del interior de la casa y en uno de los muros de contención, la pared había perdido algunos ladrillos, formando muescas por las que Soni y Keku enseguida consiguieron ascender al suelo de la segunda planta que dado el estado ruinoso de la casa era para nosotros el “tejado”.A Nel, Bea, y a mí nos costó algo más, aunque lo que me preocupaba era la bajada, pues me daba bastante respeto la idea de, en el salto final, ir a caer entre las zarzas y los ortigales.

Una vez arriba nos quedamos sentados en silencio, disfrutando del momento.Fue entonces, cuando sentimos a lo lejos unos ladridos de perro. Retumbaron en nuestros oídos como si fuera el mismísimo diablo quién los emitiera. ¡Se acercaba!. Una terrible sensación de pánico nos inmovilizó a los cinco y fuimos incapaces de movernos del sitio. El único movimiento que conseguimos articular fue para tendernos en el “techo”; Soni nos ordenaba silencio llevándose su dedo índice a los labios; mientras los demás nos mirábamos asustados . A medida que el can se aproximaba, yo notaba el miedo recorriéndome el cuerpo como si la sangre estuviera incandescente y me quemara. Si era quien suponíamos, vendría acompañado de Drako una mezcla de Pastor Aleman y Mastín, cuyo instinto asesino era de sobra conocido en la zona, pues no dudaba en atacar a cualquier persona, animal u vehículo que osara acercarse al muro de la finca.

Bea aterrorizada me miró con sus bonitos ojos verdes, y agarró mi mano. Y aquel gesto fraternal me dió arrestos para levantar la cabeza y otear por encima de los ladrillos rotos. Vi a aquel hombre de espaldas, corpulento, algo obeso incluso, hurgando en uno de los huecos que la pared lateral de la casa tenía tapados por la maleza. Introdujo la mano y sacó una bolsa de plástico, cerrada con unas gomas que no conseguí ver que ocultaba. De repente sentí un puntapié en mi pierna, era mi hermana que alarmada me mandaba agachar la cabeza. El corazón se me disparó en barrena cuando el perro comenzó a ladrar escandalosamente. Nos había olido. Todos pegamos nuestras caras al suelo, y sentimos como el extraño visitante se movía entre la maleza. Mientras, el can seguía ladrando como un poseso, enfurecido por nuestra presencia oculta…

Comentarios

Menudo Proust estás hecho... y así nos dejas, a medias, con el can ladrando y vuestros (ahora también los nuestros) corazones apretujados como un puño.

Ya ves, tú de insomnio nocturno, yo matutino... esperando impaciente tu Fontela III.

Mientras se activa la memoria, la vida resulta más intensa, no crees?

Besos,

Anotado por: clarissa | miércoles, 21 junio 2006

Con lo joven que eres y ya escribiendo tus memorias... es broma, la verdad es que tus relatos son estupendos.

Un besote.

Anotado por: tribeca | miércoles, 21 junio 2006

Vaya con el tipo corpulento, un poco obeso. Qué llevaría en esa bolsa..., nos lo contarás?

Me he leído tu dos relatos (tu no posteas, tu relatas) del tirón, y como siempre, chapó.


Saludos escandinavos

Anotado por: telmo | miércoles, 21 junio 2006

Espero impaciente la continuación.

Gracias por compartir con nosotros tus vivencias de muchacho.

Besos

Anotado por: Greta | miércoles, 21 junio 2006

Memorias Xienra capitulo II... Txan txan..

Anotado por: Medea | jueves, 22 junio 2006

jo, no puedes dejarme así q me voy diez días.. bueno tendré q esperar.. pr esta te la guardo, mira q dejarte tan preocupada.. jajaj
es broma, besos te echaré de menos. pr a la vuelta estaré aquí para seguir leyendote. besos

Anotado por: natalia (cenicienta) | viernes, 23 junio 2006

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