domingo, 18 junio 2006
TIEMPO DE CEREZAS
A la gente del Valle, A I. y a mi otra familia en especial…

Nos levantábamos temprano, aún no había salido el sol y nuestros cuerpos todavía no habían borrado las huellas del día anterior. Veíamos el día nacer con la luz tenue de un sol anaranjado colándose entre las ramas de los árboles. Disfrutábamos la luz virada en los colores del Valle, los verdes de las hojas cimbreantes, los rojos ocres de las frutas que esperaban nuestras manos, el arrullo distante de la chorrera que bañaba la garganta en su sinuoso recorrido, y el fresco de la mañana colándose por los pliegues de mi ropa intentando refrigerar un cuerpo acostumbrado al fresco norte. Observábamos como se acumulaba con el paso del día nuestro trabajo, algo que a mi me era especialmente reconfortante, que acostumbrado a un trabajo con resultados invisibles, me pasaba el día contando las cajas y los kilos que llevaríamos a la cooperativa. Íbamos cargando la cosecha en cajas apiladas una sobre otra, esperando ser llevadas por el mundo sabe dios a donde para que alguien disfrutara del pequeño pero enorme placer ambrunés.
Recuerdo lo reconfortante que era compartir un suculento almuerzo todos juntos sentados en el suelo respirando ya los primeros calores que llegaban mucho antes del mediodía, y como la fatiga nos iba ganando terreno cuando el día avanzaba. En la comida apenas podíamos tomar más que un suave gazpacho, y eso sí, buenas cantidades de melón y de sandía, que en alguna ocasión resultaron excesivas para mi digestión… pero es que los sólidos se vuelven incompatibles con el calor extremeño en esas circunstancias. Una de las cosas con las que más disfrutaba era acercarme en el postre a aquel melocotonero para elegir la pieza más dulce y jugosa, mientras tú te reías de ver al chico de ciudad con las manos encallecidas y la ropa sucia como un tizón. En la siesta, buscábamos la sombra de un castaño, y en ella uno contra el otro nos regocijábamos en el descanso; tus ojos despedían entonces unas enormes llamas de satisfacción.
Luego volvíamos a la tarea, y el fenómeno matinal se invertía; nos sobreponíamos al cansancio a medida que iba pasando la tarde y el calor se dejaba vencer por una agradable brisa que nos llenaba de fuerzas. Los espacios de tiempo entre cada: ¡Cestoooooooooo!, se iban acortando. Tú te acercabas al árbol, y yo desde arriba, te alcanzaba con la soga, el cesto cargado, mientras nos lanzábamos algún piropo o alguna loa. Cuando las ramas eran altas y peligrosas tu padre cantaba, porque decía que así se quita el miedo, aunque a mí se me helaba el corazón viéndole a veces sostenerse en equilibrios imposibles.
Tu madre, tus hermanas y tú os encargabais de clasificar el fruto: Ferrero (si, esos Mon Chéri que tanto gustan llevan dentro algo muy nuestro), Primera, Extra, Oro, etc... Y decenas,…decenas de cajas llenas de trabajo y entusiasmo iban completando la estampa de la tarde.
Al caer la noche, debatíamos sobre la jornada, bebiendo café y tomando alguna que otra Gloria, tremendo licor casero que iba preparando nuestro cuerpo para el sueño reparador.
Estamos en tiempo de cerezas, y la cosecha ancestral de ambrunés llena los mercados. Por eso hoy en el súper he hecho como siempre hago: he visto las cerezas, he dado la vuelta a la caja y he comprobado el número de socio de la cooperativa. No era el de tu padre. Pero estoy convencido de que un día cuando repita ese gesto, sucederá la casualidad, y será un momento increíble.
La reponedora del súper se ha quedado mirándome con cara extrañada; sonriendo, he dicho:
- Están buenas, ¿verdad?
- Si señor, son las mejores,…Valle del Jerte.
Tema:BSO - Un paseo por las nubes - Serenata mariachi
04:30 Anotado en LAS AGUAS DEL RIO | Permalink | Comentarios (10) | Email esto | Tags: Relato, Cerezas











Comentarios
Supongo que detrás de cada cereza para ti, está la narración de un día, y una historia que me intriga....¿la contarás no? ..de todas formas ha sido un día de super con mucho encanto, mucho más que cualquier otro que yo haya oído o vivido.
Anotado por: Amaranta | domingo, 18 junio 2006
Xienra, cuantas cerezas he arrancado a mis cerezos. Esas ramas tan acogedoras que me protegieron.
Que delicia de post. Creo que muchos de nosotros llevamos vivencias comunes, o tal vez en el fondo todos estemos hechos con lo mismo.
Gracias.
Anotado por: Greta | domingo, 18 junio 2006
Eran casi las mejores.
1beso
Anotado por: mordandis | lunes, 19 junio 2006
Pero que bien que escribes.
La envidia me corroe... de veras.
Saludos
Anotado por: Medea | lunes, 19 junio 2006
holaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa por aqui ando, es que he entrado y como no salia nada en la principal, pues pense que se te habia dañado...y hoy pinche algun post y me salio..jejeje
besitos.. y me encantan las cerezas!!
Anotado por: Myrna | martes, 20 junio 2006
El trabajo en el campo es muy duro, aunque luego reconforta ver la cosecha recogida!
Besotes
Anotado por: Afrodita | martes, 20 junio 2006
Qué bien describes la experiencia y es que estos ejercicios físicos, casi “espirituales” nos sientan de maravilla para los que nos cuesta ver tangibles, mesurables los resultados de nuestro trabajo Aunque no creo que sea tan incontable el tuyo, como dices. Y después el seguimiento, la magia del reencuentro… qué vida interna me llevas! Suerte que la compartes y todos la disfrutamos.
Como siempre, un placer!
Un beso,
Anotado por: clarissa | martes, 20 junio 2006
Justo ayer estuve en León cogiendo cerezas de un arbol de la huerta. Me encantan las cerezas, desde que era niña, y ayer el árbol estaba lleno de ellas, así que aproveché para traerme una bolsa llena para Madrid... La verdad es que como empiece no paro hasta que las acabo.
Como siempre gracias por compartir tantas historias.
Un beso.
Anotado por: Blanca | martes, 20 junio 2006
sin duda el valle del jerte es impresionante. lo sé por experiencia.. y como siempre tus vivencias son tan dulces como las cerezas.. besos
Anotado por: natalia (cenicienta) | viernes, 23 junio 2006
Claro y yo en Alicante por eso me perdí este estupendo relato, me encantan las cerezassssssssssss, así que....habla con tu suegro y me voy unos días a recogerlas, será una experiencia fabulosa, vale???
Un beso encerezado.
Anotado por: Fusa | sábado, 08 diciembre 2007
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