lunes, 22 mayo 2006

RODANDO

Han estado cenando juntos. Intentando arreglar las cosas, después de que hubiesen pasado casi quince días sin hablar. Algo inédito en una relación de casi cuatro años que ha ido como la seda, hasta el momento en que ella ha cambiado su residencia a otra ciudad. El ha ido a visitarla; esa noche cenan y pasean por el barrio viejo de la ciudad. No muy tarde acaban en el apartamento, delante de un JW y un canuto, riéndose y acordándose de sus mejores momentos juntos. Una actitud de excesiva entrega durante esa noche termina de zanjar la relación, como si ella quisiera regalarle de una vez el resto de la pasión que le queda para él… Por la mañana ambos saben que nunca más volverán a verse, ella simplemente se ha vaciado. Así que, sin mirar atrás, él abandona la casa a sabiendas de que aquello se ha terminado, sin que a ella le de tiempo prácticamente a susurrar un “lo siento…”

Ha hecho todo lo posible por salvar la relación. Ni sus continuos viajes a su lugar de trabajo, ni las abultadas facturas de teléfono han servido para sostener lo poco que ya les unía en la distancia. Todo se ha acabado, salvo su amor, que aún es profundo. Camina por las calles buscando el medio que le permita dejar atrás esta maldita ciudad escenario de su pequeña tragedia. Desengañado, olvidado, herido y aturdido se ha jurado que nunca, nunca dejará, que nadie vuelva a hacerle daño, y no entiende porque a pesar de este abandono, de esta traición, su corazón se ha quedado lleno de esquinas vacías; los huecos que ella llenaba hasta esa mañana y que ahora solo guardan escombros del pasado, recuerdos, momentos, frases que van y vienen en su cabeza mezclándose con los mecánicos sonidos de la mañana urbana. En sus adentros, sueña vanamente con poder convertirse en un hombre villano que disfrute haciendo daño a las mujeres como si todas fueran “ella”; un daño como el que le ha causado ella, pero sabe que un hombre enamorado de veras, tiene que demostrar su amor cediendo hasta el último de sus rencores en una última demostración de entrega…

Hundido en sus emociones y deseando que aquel autobús caiga por algún acantilado, recoge en taquilla su billete, cargando con el petate en el que lleva la ropa impregnada del olor de la última noche y un montón de desesperanza. Aún queda una hora para que pueda huir, una hora desesperada de paseos arriba y abajo, de repetidas frases en su cabeza, “¿por qué? ¿Qué he hecho mal? ¿Por qué se tiene que acabar? ¿No ves que te quiero?”...Sentado en uno de los andenes de la estación hunde la cabeza en sus manos en un intento de esconder la realidad, una realidad tan dolorosa como nunca su mente hubiese podido imaginar, porque los sentimientos dominan la razón y no hay razón que pueda dominar lo que él siente. Al incorporarse dirige la mirada al infinito, un infinito de hormigón y ladrillo que le contempla en esta mañana loca que le va a matar, que le hace imaginarse hasta la visión no demasiado lejana de una mujer semidesnuda en una ventana de los edificios cercanos. Quizás si, quizás está loco…Será esta soledad interminable que ya siente, la que le provoca alucinaciones, la que le hace sentirse tan minúsculo entre la gente que va y viene en su rutina cotidiana. Tan minúsculo que desearía poder morir ahogado para siempre en los charcos de la dársena, restos de las últimas lluvias nocturnas de esta primavera ya agonizante.

Los cinco minutos escasos que aún tarda el autobús en abrir sus puertas a los pasajeros, le parecen eternos como si el tiempo jugara con él alargándose para hacerle más daño. Dándole tiempo a la espera, se queda mirando a una mujer recién llegada al anden. . Es realmente atractiva y no sabe muy bien porqué, familiar. De estatura media, lleva el cabello corto de un color caoba intenso. De su cara lo que más destaca son sus pómulos altivos y pronunciados como si no se concibiese aquel rostro sin el dibujo de una hermosa sonrisa. También destacan sus hombros al aire, pues la mañana es calurosa, y un vestido negro con un encanto especial que se ajusta perfectamente a su figura de mujer esbelta. Retira su mirada de ella y se dirige al autobús que ya ha abierto las puertas.

Toma asiento dispuesto a ser llevado a cualquier sitio lejos, a un futuro sin pasado, donde pueda olvidar el dolor. La gente y la vida pasan, salvo para él, a quien la vida se le ha parado en el peor momento….

Justo antes de que el autobús arranque la ve entrar. Tiene algo que la hace especial, un brillo, una expresión de seguridad, y de esperanza. Ella le dirige una mirada durante unos segundos mientras comprueba la numeración de su asiento. Él nota que ella le observa. Sabe que tiene un aspecto lamentable, así que procura desviar la atención recogiendo su reproductor Mp3 y la revista de rigor que descansan en su asiento. Justo en ese momento el autobús inicia la marcha.

Con cada segundo que pasa siente todo lo que deja, siente que no la tendrá nunca más entre sus brazos, siente que la ha perdido, siente que no es él,….que nunca más volverá a decirle te quiero, ni a recorrer su espalda con la yema de sus dedos, se siente perdido y solo los ojos de esa desconocida le ofrecen un consuelo, que aunque dura dos segundos le reconforta, hasta que ella, ensimismada, deja caer al abrigo de su intimidad una lágrima quien sabe si de despedida, tristeza o quizás felicidad...

Ya han salido de la estación, va perdiendo de vista su pasado en el momento que la extraña del asiento de a lado recibe una llamada de teléfono. Y renace en ella una tibia sonrisa aunque la llamada apenas dure cinco segundos.

A él ya no le sonará más su teléfono…. No se he dado cuenta, pero llora.

Comentarios

Que lindo escrito, lleno de sentimientos, pero un poquito triste. Me hizo recordar a alguien que quise mucho. Un abrazo grande!

Anotado por: ♥ Titi .:. @ | lunes, 22 mayo 2006

Demasiado tarde para entender cada matiz que me hace fruncir el ceño cuando te leo, cuando intento entender tus tramas, tus redes… misterios que no desvelamos y que tardamos en resolver.
Besos,

Anotado por: clarissa | martes, 23 mayo 2006

no me entero...¿qué pasa aquí?, jajajaj

Un abrazo

Anotado por: automata 34 | martes, 23 mayo 2006

Es un buen momento para retirarse a algún recóndito lugar y pasar inadvertido.

1beso fuerte.

p.d. conseguiste su vuelta, eh??? pero que chico más tenaz, te doy las gracias.

Anotado por: mordandis | martes, 23 mayo 2006

Gracias a dios, siempre hay una aparición divina que nos elimina los nubarrones de repente..., qué seria de todos los problemas sin ojos que nos reconfortaran al verlos pasar...

Gracias, gracias por el rescate.


Saludos escandinavos


Pd. espero la segunda parte!

Anotado por: telmo | martes, 23 mayo 2006

snif snif snif snif snif snif snif snif..........................to be snifando...

Anotado por: Myrna | martes, 23 mayo 2006

snif snif snif snif snif snif snif snif..........................to be snifando...

Anotado por: Myrna | martes, 23 mayo 2006

Que bonito texto, a veces uno espera que algunas cosas se cumplan y otras que no lleguen nunca.

Me ha gustado mucho :_(

Anotado por: Vlad | martes, 23 mayo 2006

No hay que ser tan pesimista. A él le volverá a sonar el teléfono, y aunque sea otra quien llame, también sabrá ponerle a él una sonrisa idéntica en la cara.

Anotado por: Kotinussa | martes, 23 mayo 2006

Esa punzada de abandono es dolorosa. A veces ese hueco dejado no se llena con nada, aunque todo pasa a través de nosotros quedandose atrás.

Gracias.

Cariñosamente Greta

Anotado por: Greta | miércoles, 24 mayo 2006

Precioso relato. Y muy buena la conexión con la otra cara del mismo.
Un saludo

Anotado por: ATT | miércoles, 24 mayo 2006

Claro que sonara su teléfono, esta bien que llore..pero sonara.. cuando el sane sus heridas y deje nuevamente que lo amen sonara... Que más puedo decirte que esa frase : "pero sabe que un hombre enamorado de veras, tiene que demostrar su amor cediendo hasta el último de sus rencores en una última demostración de entrega"…me ha matado.. es que me inclino a tus pies amigo mio.. sólo puede escribirse algo así cuando de verdad se siente, cuando se sabe lo que es..cuando se ha vivido, en esta vida u otra..eso no importa .. lo que importa es la profundidad del sentimiento ...
Es que ya ves que soy cansina.. pero debo decirtelo de nuevo .. leer cosas así es un placer para mis sentidos..
Besos. ;-)
:

Anotado por: mapi | jueves, 25 mayo 2006

Es toy de acuerdo con Mapi en la frase: "pero sabe que un hombre enamorado de veras, tiene que demostrar su amor cediendo hasta el último de sus rencores en una última demostración de entrega" Real como la vida misma, pero no siempre sirve y luego te sientes el hombre mas estúpido por haber hecho todo lo posible y no haber conseguido nada, nos hace sentir vulnerables y que no todo se puede conseguir, a veces es necesario perder.

Besos

Anotado por: VladIII | viernes, 26 mayo 2006

jo que bonito!!! hoy entro por primera vez en tu blog, había leído muchos comentarios tuyos por aqui y por alla y no se porque razón pensé que eras una mujer jajaja. Y ahora esto.

besos. María.

Anotado por: hnh | domingo, 28 mayo 2006

Este post me hizo llenarme de malos recuerdos y tristezas, pr como te hice caso y leí el otro post q tienes enlazado, pues supe q el amor tiene dos caras y q quizás pronto me toque la cara sonriente.. besos

Anotado por: natalia (cenicienta) | viernes, 02 junio 2006

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