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miércoles, 17 mayo 2006

RENATA (MAGDALENAS PARA SILVIA IV - VERANO DEL 84)

MAGDALENAS PARA SILVIA I - VERANO DEL 79
MAGDALENAS PARA SILVIA II- VERANO DEL 83
RENATA (MAGDALENAS PARA SILVIA III)- VERANO DEL 84


Las noches de aquellos veranos permanecen intactas en mi mente, se resisten al olvido ayudadas por la intensa evocación de lugares, momentos y palabras que habitan mi memoria. ..

Por las tardes nos vestíamos con ropas elegantes; acostumbrados a la comodidad de los bañadores y de las camisetas de algodón, la ropa larga provocaba una extraña sensación de incomodidad. Era cuando se notaban los efectos del sol, y solo las cremas hidratantes conseguían dejar aquella piel suave y brillante que las chicas lucían bajo sus pantalones cortos y sus minifaldas vaqueras. Al caer el sol, todos aparecíamos arreglados para celebrar el final del día. Íbamos al Bar de Toni, uno de los dos que había en el pueblo, más frecuentado por los veraneantes pero también por los solteros ansiosos del lugar, y por algún otro vecino de los pueblos adyacentes que se dejaba caer por allí a aquellas horas. En realidad el bar de Toni, recibía ese nombre por las mañanas; luego al atardecer encendía unos psicodélicos fluorescentes multicolor que reflejaban en los cristales tras los botelleros y una bola de espejos minúsculos desde el techo expandía una lluvia miles de puntos luminosos plateados. En el momento que los sofás del salón, donde por las tardes veíamos películas en la pantalla gigante, eran colocados en los laterales, entonces ya no era el bar de Toni, era el “pub” de Toni. Al principio la pista siempre estaba vacía, nadie se animaba, pero entrada ya la noche, la pista del pub se iba llenando y en la hora feliz, todos los veraneantes y lugareños comulgaban en aquel peculiar crisol humano.

Normalmente, hasta ese año, no me había interesado lo más mínimo lo que allí ocurría. Sin embargo la presencia de Renata en aquellas noches me llevó allí, atraído ya no solamente por la magia de la novedad nocturna, sino también por ese emocionante sentimiento de estar creciendo y haciéndome mayor, aunque en el intento, tuviera que sufrir los desaires de mi hermana a quien mi presencia le incomodaba bastante, pues decía que “un niño” a aquellas horas espantaba a los chicos.

Así que en mi empeño de estar cerca de Renata yo iba y me sentaba en los sillones, generalmente cerca de Silvia y de Alfonso. Y envidiaba lo unidos que les veía, porque aquella pareja me dio una referencia de por vida de cómo podía sobrevivir el amor al tiempo. Alfonso era cariñoso, sensible y estaba permanentemente al tanto de Silvia. Sin embargo no era pesado, sabía cuando debía estar en un segundo plano, sabía mantenerse al margen cuando era necesario. Silvia en cambio le buscaba con frecuencia, y también le dedicaba sobre todo en la pista, largas miradas llenas de cariño, deseo, confianza y complicidad. ¡Cuantas veces soñé entonces que una mujer me mirara así!. Era evidente que se amaban de una forma muy especial, pues ellos mismos eran especiales y especiales nos hacían a quienes les reodeábamos...



Y aunque aquella mirada no fue exactamente igual que las que Alfonso y Silvia se dedicaban, para mí fue realmente importante el día que para mi sorpresa, al ritmo siempre sensual del Príncipe, Renata se acercó a mí con la mano extendida. Hay ojos a los que resulta difícil sostener la mirada, y los de ella eran de esos. Aún así, disfruté de aquel momento que me dedicó, me quedé mirándola fijamente y decidí salir a la pista, tembloroso pero agarrado a ella, para asombro de mi hermana, y de las demás acompañantes. Yo, que nunca había bailado. Yo, que, como en otras tantas ocasiones ni siquiera me imaginaba lo que llevaba dentro, dejé que el ritmo, la música y la letra del tema me llenaran para siempre. Hipnotizado por el color esmeralda de aquellos ojos y por aquella mirada inquieta me deje llevar, mientras sentía su olor corporal mezclado con el aroma a sándalo de su perfume rodeándome, y las formas de su cuerpo pegadas al mío, con el deseo tan cerca, tan cerca, que casi me quemaba….

Y aun hoy cuando escucho esta canción me siento en llamas, bajo la lluvia púrpura...

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Tema: Purple Rain - Prince

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Comentarios

Uhmm el despertar de un niño.. que se convierte en hombre.. que bien narrado.. e imagino que después de eso no dejaste de bailar cada vez que podías... es increíble lo que las canciones pueden hacernos recordar..momentos vividos buenos y malos y que a las personas tan sensibles como nosotros pueden transportarnos y revivir cada sensación, cada aroma,cada vértigo (je,je).
Esa historia de amor adolescente noseolvida nunca. yo no la he olvidado tu lo sabes... dejamos de ser niños para entregarnos a un mar de sensaciones que luego en el futuro nos metera en lios, nos hará sufrir, disfrutar, gozar.. cosas de esta vida..que ya ves no es tan dura y cruel como la pintan..
lindo relato..Xienra.. como siempre tan visual.. que más me queda que enviarte un beso..

Anotado por: mapi | miércoles, 17 mayo 2006

Creo que todo eso que llevas dentro, que viste y viviste te han hecho ser quien eres. Despertaste al amor con la ternura de Silvia y su amor por Alfonso y se eso te hizo ser tierno y tomar el camino que te llevara al sendero que ellos te habían mostrado. Has vivido el amor siempre con el ejemplo que recibiste y seguramente habrá alguien que con ojos de niño adolescente haya deseado tener esas sensaciones que tú desprendes en tu vida.

Anotado por: Amaranta | miércoles, 17 mayo 2006

en otro lugar, otras personas, pero en resumidas cuentas las mismas experiencias (hijos de verano azul...jajaj

un abrazo

Anotado por: automata 34 | miércoles, 17 mayo 2006

Qué deliciosa tu historia!

Me recuerdas esas tardes de verano, cerca del mar y de ese ambiente estival que describes donde el baile era una de las manera de acercarte al otro... de empezar a sentir que teníamos cuerpo. Sentimientos inolvidables que nos haces rememorar con tus maravillosos relatos y con tus sutiles músicas.

Casi como el calor que nos aprieta actualmente, sin los mismos estímulos, con otras desganas...

Besos,

Anotado por: clarissa | miércoles, 17 mayo 2006

Cuantos recuerdos me trae tu post... Y no me canso de decirte lo bien que escribes, me encanta, haces que me "enganche" desde que leo la primera palabra y ya no pueda dejarlo hasta acabar...

Besos.

Anotado por: Blanca | jueves, 18 mayo 2006

Querido, es exquisito lo que narras. Me recuerdas lo que quise que ocuriera y jamás me pasó. Pero me encanta lerlo y vivirlo a través de las letras de tu blog.

Cariñosamente, Greta

Anotado por: Greta | viernes, 19 mayo 2006

Una vez más lo has vuelto a conseguir... odiaba esa canción....

Jo, no se si seguir leyendote, al final conseguirás cambiar todas las cosas que odio en placenteras!!! jajaja

1beso

Anotado por: mordandis | viernes, 19 mayo 2006

me encanta... me has transportado hasta PRINCEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE.... dios que divino cuando las palomas lloran........ o mas bien esa lluvia purpura que se me erizan los pelos , no solo de la cabeza ...jajajajja.... te enlazare porque siempre me olvido..dios....
besitossssssssssssssssssssssssssssssssssssssss

Anotado por: Myrna | sábado, 20 mayo 2006

Tardes noches de verano, vida que revienta de gozo en la adolescencia, como lo hace el verano. El verano se hizo para esa edad, para disfrutarlo con esas experiencias que tú tan fantásticamente narras.



Saludos escandinavos

Anotado por: telmo | domingo, 21 mayo 2006

como me has hecho recordar mi "primera historia de amor", siempre serán especiales en nuestra memoria.. besos

Anotado por: natalia (cenicienta) | viernes, 02 junio 2006

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