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lunes, 29 mayo 2006

MAGDALENAS PARA SILVIA V - EPILOGO

Cont. de RENATA

En aquellas tardes de sol leonés, el Circo llegó al pueblo, y con él las caravanas, los animales y las barracas. La chiquillería se amontonaba, iban y venían alterados por la presencia siempre novedosa de los feriantes. A la mañana siguiente, una vez levantada la carpa, Renata y yo merodeamos cerca, escuchando el rugir de un viejo y cansado tigre y los ¡hop! de los trapecistas en sus ensayos matinales. Así conocimos a Mario, trapecista, domador y sobre todo payaso que debía tener unos quince años presos en un cuerpo de al menos dieciocho, acostumbrado a la trabajosa vida del circo.

Una tarde buscando a Renata me los encontré, Mario y Renata…Tras la carpa, tumbados sobre la hierba aplastada, Mario la besaba, y la estrechaba con uno de sus brazos (algo que yo ni siquiera había sido capaz de hacer), mientras hundía el otro brazo bajo la camiseta de tirantes blanca...Renata llevaba su hombro al aire…y colgaba sus brazos del cuello de Mario posando sus manos sobre su cara ya barbiespesa mientras sus ojos cerrados le besaban. Aquel beso que nos habíamos dado en la penumbra de la bodega y aquel baile en el pub de Toni, ella los había dejado en el olvido con la misma facilidad con la que los feriantes montaban y desmontaban su carpa.

No pudieron verme, ni yo hice por que me vieran, simplemente salí corriendo, Corrí. y corrí,…mientras sentía morir aquel verano y todas mis ilusiones.

No hizo falta que ella me dijera nada, tomé por mí mismo una prudencial distancia, y pasé los pocos días que quedaban de verano junto a Alfonso, yendo y viniendo, con su comprensión. Alfonso me conocía tan bien, que sabía identificar cada dia cual era mi estado de ánimo, y supongo que en reconocimiento de la situación, aquellos días me dio su apoyo con un silencio de respeto. Solo un dia, ante mi desesperada confusión vino a decirme algo: “no podemos obligar a que la gente nos quiera de la manera que nosostros les queremos".

Mario estuvo en el pueblo casi una semana, disfrutando de Renata ante mis narices y aunque para mis adentros soñara en cámara lenta con su caída del trapecio, era yo quien había saltado sin red, enamorándome de Renata. Así fue como aprendí a ser trapecista, sintiendo lo lejos que estas del suelo cuando caes, tanto que pueden pasar siglos antes de que toques fondo…


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EPÍLOGO (PRIMAVERA 1985)


Yo volvía un sábado de pasar la mañana en la vieja y hermosa Biblioteca de San Vicente, entre libros de aventuras y comics de héroes. Lo que menos me esperaba es que al llegar a casa mi madre me sentara, y me diera la noticia. Uno de mis héroes, el hombre que tantas cosas importantes me había enseñado ya no estaría más con nosotros…

Alfonso se fue una mañana de Abril, como las aguas del río en que tanto había pescado. Suave y lentamente. Ella vino a buscarle, y no le dio opción, como no nos la da a nadie cuando nos reclama. Le robó la vida de la que tanto disfrutaba. Simplemente se lo llevó.

Viajamos fuera de época hasta allí para despedirle, y sentados en el borde del río aquella mañana inusual de primavera Renata y yo ya le echamos de menos, acordándonos de cómo acudían a su mano las truchas. Lloramos por él, con lágrimas de rabia y dolor, lloramos por Silvia de la que sabíamos que nunca volvería a ser la misma; y lloramos por nosotros, porque sabíamos que al faltar Alfonso aquel sitió también iba a faltar en nuestras vidas futuras.

Ya no habría más magdalenas…ya no habría más veranos en León, solo recuerdos tenues de presencia perpetua, y las aguas de un río fluyendo…

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Comentarios

Solo los sentimientos nos acompañan cuando vivimos estas situaciones quizás de ahí venga la frase que tantas veces repite la gente cuando se nos muere alguien. Es paradógico que tras la muerte revivan con fuerza sentimientos, pero sobre todo es consolador que estos surjan cuando dejamos este mundo. Los sentimientos llenan más el mundo que las personas, de ahí quizás nuestra existencia, ellos necesitan un vehículo para su realización y nosotros resultamos ser perfectos para sus experimentos de matices indescriptibles que a veces nos elevan y otras nos hunden hasta el fondo.

Precioso, como aquello que sientes.

Anotado por: Amaranta | lunes, 29 mayo 2006

Esperaba que esta historia terminara mejor. Nos vas a dejar con un sabor de boca un poco amargo.

Anotado por: Kotinussa | lunes, 29 mayo 2006

Las lágrimas a veces aunque saladas también son dulces. Dulces por esos recuerdos que dejan los que no están aunque nos duela sentir la ausencia, como dice Ausias March, mientras se recuerda... hay presencia. Ahí está, como testimonio, tu bonita historia, Historia con mayúscula, la que TÚ has vivido y esos nombres que inmortalizas con tu relato.
Un beso,

Anotado por: clarissa | lunes, 29 mayo 2006

Xienra... cómo es posible que aquello que tanto dolor te provoca sea capaz de sentirlo a través de tus palabras??? desdes luego ese verano/año fue en el que definitivamente te hiciste mayor... o te hicieron crecer de golpe.

Ays... me haces llorar a moco tendido, jope (qué cursi, jaja)

1beso muy fuerte.

p.d. espectacular, como siempre, tus palabras traspasan la pantalla del pc

Anotado por: mordandis | lunes, 29 mayo 2006

Siempre he relacionado los circos con la tristeza y el desarraigo, me causa desazón la vida de los circenses y de los amimales.
Después de leer tu relato y el epílogo, vuelvo a relacionarlo. Cuando alguien se va, sentimos abandono. Se te escapó Renata y os abandonó Alfonso. La vida sigue y también el circo.

Un beso,
Greta

Anotado por: Greta | martes, 30 mayo 2006

Querido Xienra,
El imaginar tus ojos y la carita que debiste haber puesto en esos instantes cuando viste a Mario y Renata.. no solo me han hecho derramar una lagrima sino que me dieron ganas de tener una maquina del tiempo y trasladarme a ese momento para darle un abrazo a ese hombrecito que estaba allí con el corazón roto..las palabras de Alfonso estaban llenas de sabiduria que lástima que tengamos que vivir estas cosas y además sufrir para poder entenderlas y para que sepamos que son verdaderas.. que distinto sería todo si tuvieramos esa maquina del tiempo o esa varita mágica que nos permita cambiar las cosas.. pero la vida es así y en alguna medida cada uno de nosotros no es más que el ser humano que se ha formado tomando como base esas experiencias...
La perdida de un amigo es dura pero quedan dentro de nosotros los recuerdos. De alguna manera Alfonso, sus maneras y sus palabras , sigue vivo dentro de ti..porque algunas personas tienen esa suerte de transcender el fin através de otras personas...
Yo creo amigo mio que si hay magdalenas, que seguro que tu cada vez que veas una así recien hecha y olorosa recordarás un poquito de esas experiencias vividas que estan dentro de ti.. y que de alguna forma han contribuído a que en este mundo haya un hombre tan estupendo como tú..
Este es el momento en el cual no me queda más que darte un beso.. es que no me aguanto..
Lo mejor para ti.. guapo.
Y otra vez gracias por escribir estas cosas tan bonitas y vaya que valió la pena esperar para este post!!

Anotado por: mapi | martes, 30 mayo 2006

Otra vez como tantas otras, has conseguido que se me emocione de verdad leyendote. No te puedo expresar con palabras lo que siento, en su lugar te envío un beso enorme.

Anotado por: Blanca | martes, 30 mayo 2006

Es duro, pero la mejor manera de madurar es pasándolo mal. El problema es que con quince años nunca estás preparado para noticias tan malas como estas.

Anotado por: El pequeño Nicolás | jueves, 01 junio 2006

otra vez, me has arrancado lágrimas,.. desde luego leerte es un placer muy dulce, pr a veces, me haces recordar cosas y llorar.. gracias por tu consejo, pq intenté ser fuerte, no llorarla, pr gracias a ti, comprendí q debo llorarla q ella lo entiende y q seguramente siempre q piense en ella, caerá una lágrima, pr q eso no es malo.. gracias por recordarme q tb yo puedo ser debil.. besos

Anotado por: natalia (cenicienta) | viernes, 02 junio 2006

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