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sábado, 14 abril 2007

EL SECRETO DEL ARCA

En mi primer blog de Bitácoras escribí este post pensando en mi abuelo, que me gustaría recuperar tal día como hoy 14 de Abril, en memoria de todos los que lucharon por aquel sueño republicano...

La vida de P. dio un vuelco, el día que notó por primera vez un pitido agudo en sus oídos. Entonces, la mayor diversión que podían tener los jóvenes, era acudir los fines de semana al baile que se organizaba en los locales de la empresa minera cercana al pueblo. En aquel lugar la juventud bailaba mientras, la benemérita, vigilaba que la conducta de todos ellos estuviera dentro del orden y la moralidad del momento. Fue allí donde P. sintió el pitido en los oídos, mientras la banda tocaba. Al principio, no le dio importancia, pues a menudo el ruido de la orquesta le dejaba un leve zumbido durante un buen rato. Sin embargo, aquel día, el pitido se hizo tan pronunciado que le costó seguir el compás que iba marcando la banda. Sus compañeros de orquesta no se dieron cuenta en ese momento, pero si a la semana siguiente, cuando la trompeta de P. llego como dos compases tarde a la salida de una canción. Y es que para entonces P. ya había dejado de oír totalmente. Tenía dieciocho años.

El mundo de P. se transformó por completo. Tuvo que abandonar la música y cambiar de trabajo, pues ya no podía ni tocar la trompeta, ni trabajar en el interior de la mina. Tuvo también que aprender a leer los labios y pedir a los demás que escribieran en un papel todo cuanto quisieran decirle. Luego vino la guerra, y se echó al monte, pues pertenecía a una familia de militancia política muy conocida. Algo más tarde, P. fue delatado y detenido, una noche cuando descendía de la montaña para ver a L., su mujer, quien habitualmente se desplazaba para llevarle comida. La intervención del cura del pueblo, de signo político contrario pero amigo personal de P., fue decisiva para que su ejecución fuera suspendida y finalmente conmutada por cuatro años de prisión que le llevaron a León, Burgos, Santoña (...) y finalmente Valencia.

Cuando P. regresó, no parecía la misma persona. Se había vuelto hosco, desconfiado y cruel. Incluso con sus hijas, dos niñas que apenas había tenido tiempo a disfrutar antes de ser detenido y una tercera que nació estando preso. También se comportaba de forma déspota con su mujer, con la que apenas tenía detalles cariñosos, más bien la trataba como alguien que estaba a su servicio y que tenía como obligación ser condescendiente y servicial con él. Axfisiadas por el carácter de su padre, sus hijas se fueron a trabajar fuera de casa siendo niñas aún.

Pasaron los años, y P. fue abuelo. Pero nunca fue un abuelo típico, sino más bien un personaje enigmático, distante y frío cuyo agrio carácter había que tener cuidado de no alterar. Así, sus nietos se pasaron la infancia oyendo aquello de “cuidado con eso, no lo toques que como se entere el abuelo verás….”. Sus cosas se convirtieron en fetiche, especialmente el arca… Un viejo baúl que P. guardaba en la habitación, y que nunca permitió que nadie tocara. Una vez, una de sus hijas, en su ausencia, movió el baúl para limpiar la habitación; fue tal el lío que montó al comprobar que alguien lo había tocado, que a nadie más se le ocurrió acercarse a él. Pero para todos, especialmente sus nietos, aquel arca debía contener algún secreto inconfesable...

Uno de ellos, siendo ya mayor de edad, intentó llegar al interior de aquel personaje impenetrable que era su abuelo. Para ello hizo acercamientos calculados, dejando que este se explayara con su particular visión del mundo siempre tan catastrófica, e incluso con su primer sueldo le regaló un reloj de cadena, de esos que se colocan en el bolsillo del pantalón. Poco a poco consiguió saber cosas de él, como que había tenido una novia anterior a la abuela, o que le gustaba salir solo al alba para ver amanecer, sobre todo en otoño que podía confundirse entre las hojas tristes de los castaños y hayedos, allá en el monte cercano.

Pero con la edad se fue deteriorando, perdiendo la razón. A veces, enseñaba a su nieto el reloj de cadena que llevaba en el bolsillo, y cuando éste le preguntaba por su procedencia decía “me lo trajo uno que está en África…”. Ya no conocía a su mujer, ni a sus hijas, ni sabía muy bien quien era;...una mañana fría del mes de Enero decidió no seguir viviendo.

Cuando sus hijas fueron a recoger sus cosas lo primero que hicieron fue abrir el baúl que con tanto mimo P. había guardado toda su vida. Al principio solo vieron una colección de objetos personales: Unos pañuelos bordados, una foto con sus hijas recién vuelto de presidio, un reloj de cadena de “uno que está en África”, unos recortes de periódico antiguos sobre las huelgas de la minería del 63, y algunos objetos de higiene personal. Pero después, tras un examen más detallado cayeron en la cuenta de que bajo la tapa del arca, y pegado con cinta había un sobre lacado. Abrieron el sobre y extrajeron una carta escrita con letra antigua y cuidada:

Queridas hijas:

Estoy perdiendo la razón, y probablemente me muera pronto. Por eso quiero deciros algunas cosas antes de que sea demasiado tarde. Se que no he sido un buen padre, y que no os he dado el cariño que hubieseis necesitado. Espero sepáis perdonarme y recordarme por las cosas buenas que haya tenido, y no por las malas. Cuando me muera, no me lloréis, porque la muerte es un hecho natural por el que todos hemos de pasar, y yo voy hacia ella sin miedo. Lo único que os pido es que me deis, a poder ser, una sepultura civil, y que en el momento, las tres estéis juntas y unidas. Solo con eso ya me haréis feliz.

Os quiere y siempre os ha querido.

Vuestro Padre.


La carta estaba escrita con letra firme y resuelta, salvo la última línea que parecía un poco temblorosa. Sus hijas, emocionadas por la carta, cumplieron con sus deseos y ahora con el tiempo intentan recordarle por sus cosas buenas. Hoy, su nieto, guarda en un viejo arca , algún secreto, y objetos personales, entre ellos un reloj de cadena...


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Foto: Jaume d'Urgell

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Comentarios

Cómo consigues emocionarme con esos relatos familiares! hasta el punto de asomar lágrimas y dejar un nudo en mi garganta.
Será porque tu abuelo y mi abuela compartían el mismo signo? Y sus historias se volvieron hoscas, frías y secas cuando vieron que los tiempos no cambiaban a pesar de lo que habían soñado...

Pero ahí estamos... todavía luchando!

Besos, carísimo amigo,

Anotado por: clarissa | domingo, 15 abril 2007

Me has emocionado. No se si has pensado en la posibilidad de reunir todos tus relatos sobre tu familia, mandarlos a encuadernar, y regalarlos. Creo que harías feliz a mucha gente.

Anotado por: tribeca | domingo, 15 abril 2007

Una historia preciosa, muy especial y unica aunque dicho drama se repitio en demasiadas familias

Un besazo

Anotado por: yahoraquebonita | domingo, 15 abril 2007

..hermoso xienra..¡hermoso relato!
la verdad es que siempre me emociono con tus relatos..
poco a poco voy comprendiendo ..todo lo que vi aquí..cuando arribé por primera vez..
¡hermoso relato,amigo!
¿qué eso ya te lo dije?
¡y qué más puedo agregar?
.. ensuciaría tus líneas..
tú lo sabes..y los demás.. también
un abrazo te dejo..

Anotado por: RENÉ | miércoles, 18 abril 2007

Como siempre, genial al contar cosas de tu pasado o de un pasado un poco más lejano.

Es cierto que deberías recopilarlo todo en un libro que seguro sería de aquellos que empiezas a leer y nunca encuentras el momento de dejar.

Anotado por: Boneca de gelo | miércoles, 18 abril 2007

Vengo de donde Paquita, siguiendo la estela del trozo de relato que puso, y ... uffff... te puedo asegurar que, a pesar de la gripe que tengo encima, un montón de corrientes eléctricas me han recorrido mientras, con enorme emoción, leía la vida de tu abuelo.
Eres muy valiente por compartir ese aspecto. Gracias.

Anotado por: Angelusa | miércoles, 18 abril 2007

Ahora sí, amigo, que pena la gente que es incapaz de mostrar sentimientos, lo que se pierden y lo que hacen sufrir a sus seres queridos, al menos quedó el consuelo de la carta.

Si consigo vencer la pereza que me dejó un fuerte resfriado, colgaré un post sobre un escritor que conozco, justamente en vacaciones ( que no paró de llover), leí sus 2 libros publicados. Uno de ellos sobre lo que relatas en tu post ( fugaos).
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Para mí es una fecha muy dolorosa, falleció mi padre hace
algunos años, paradojas de la vida, él era de la "otra parte".
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Abrazos sin banderas.

Anotado por: Xa | martes, 24 abril 2007

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