lunes, 26 diciembre 2005

CONEXIONES MASCULINAS

En la aburrida tarde del sábado y mientras esperábamos a los invitados de la cena de Nochebuena, estuve viendo un capítulo de "Josh y el sexo". En ella, el protagonista, profesor universitario mantenía una relación con una de sus alumnas. Poco a poco el corrrillo universitario se va haciendo eco del asunto, hasta que una de sus compañeras le advierte:"no estas enamorado, es el poder que ejerceis sobre ellas (las alumnas) lo que en vosotros los hombres tiene conexión directa con la polla".

Entonces me acorde de A., una de mis compañeras de trabajo. A. llegó a nuestro equipo siendo apenas una niña. En seguida O., jefe del equipo la integro en su departamento ejerciendo sobre ella un protectorado bastante paternalista a mi juicio. Juntos han desarrollado nuevos programas de actuación que han tenido mucho exito en la empresa trascendiendo incluso a nivel nacional. Han sido invitados a muchos cursos, seminarios, etc, donde han expuesto sus logros. A. está contratada pero es ahora una veinteañera con gran estatus profesional dentro de la empresa.

Y ahí es donde han empezado los problemas, O., la presenta como Ayudante cuando dentro del departamento todos sabemos que ella es tan responsable como él o incluso más de los éxitos. Luego han llegado las insinuaciones, los acercamientos, y ante las negativas de A., a una relación que sobrepase lo profesional, los reproches. El tema se agravó especialmente cuando él se enteró de que ella atravesaba una crisis de pareja que acabaría en ruptura.

Puede que O., esté en alguna de las crisis de los cuarenta, o que le vaya fatal con su mujer, no se, pero los más cercanos sabemos que a O., se le ha ido la cabeza y que está ejerciendo sobre A., una presión que es inaceptable. A., nos dice que no hagamos nada, que tiene la situación controlada, pero realmente no se hasta cuando...

Así que realmente empiezo a pensar que la conexión esa existe, es posible si...

lunes, 19 diciembre 2005

ibsn

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DE CÓMO HACER QUE UN LUNES NO SEA UN DIA CUALQUIERA

Salgo de casa a las nueve, hoy no trabajo y debo ir al banco a pelearme por cuatro mil euros mas en la hipoteca. Me he quedado corto creo, así que tendré que intentarlo como sea, porque sino el invierno será muy duro durante los próximos treinta años. El camino por la autopista no se hace demasiado largo, además pongo el CD y toca alguna de mis canciones favoritas de Bowie, entre ellas Let´s Dance, que me anima a pisar el acelerador quizás más de la cuenta. Al llegar a la ciudad y parar en los semáforos la gente de los coches de a lado lleva caras de Lunes, pero este no es mi caso. Ya me doy la paliza los jueves para no trabajar de Lunes, día que siempre odie desde niño. Hace bastante frio, hasta el punto que ni la calefacción del coche me alivia.

El tipo del banco es inflexible, pero después de una conversación intrascendente acaba aceptando dos mil euros más. Algo es algo, así que acepto a regañadientes. Al salir del banco vuelve a azotarme el frio, y no puedo evitar sentirme casi mareado y aturdido. Entro en un café, y mientras pido un café con leche repaso toda la documentación del buldog que acabo de visitar. Me cuento los dedos, porque eso es lo que hay que hacer después de darle la mano al banquero. He dejado el coche lejos, así que camino rápido aprovechando las sombras de los pocos árboles que quedan en la alameda, para no mojarme con las primeras gotas de agua del día. Ahora toca visita al almacén de cocinas, allí me atiende una jovencita que no tendrá ni veintidós años con una sonrisa prefabricada que me va a costar cuatro o cinco mil euros. Le digo lo que quiero y ella escucha con atención como si supiera perfectamente lo que quiero, pero no tiene ni idea; lo compruebo cuando le pregunto de donde viene el granito verde labrador. Ni idea. Para consolarla le pregunto si a sus padres les gusta el cine. Ella me mira sorprendida, sin intuir demasiado bien que intenciones puede tener una pregunta tan estúpida hecha a la dependienta de un almacén de cocinas. En efecto, les encanta, entonces señalo con mi dedo la chapita que la chica lleva colgada en el pecho con su nombre: Lara Suárez. Su sorpresa se convierte en una sonrisa, esta vez más bonita, y mas sincera, “ahhh si, es por eso…”. Al menos la chica ha visto Dr. Zhivago, algo es algo, aunque no sepa de cocinas, si sabe de cine tiene perdón, aunque ella ignore que recuerdo el guión de esa película casi de memoria... Ahora se vuelve mucho más amable y sonriente, pero dudo que tal amabilidad se transforme en un descuento adecuado, aunque al menos consigo que el presupuesto esté para el lunes que viene.

La salida de la tienda es un laberinto de carreteras en la que a punto de estoy de equivocarme por dos veces, pero al final consigo llegar a Hipercor, los grandes almacenes más exitosos del país. Hoy no hay demasiada gente, claro que es lunes, y finales de mes, así que las carteras están ya vacías máxime en un mes de vacaciones como este. Compro algo de carne, queso y pasta. En la sección de congelados viven los ojos más bonitos de todo el centro comercial, y no desaprovecho la ocasión para visitarlos, aunque odio los congelados. Después de recrear la retina paso por caja y vuelvo al coche. Con la ventanilla abierta el frio se nota casi menos que con la calefacción. Ahora en el CD escucho a Dhuncan Dhu, que para conducir es más seguro, sus temas son más tranquilos y me gustan tanto que intento retrasar la llegada a casa.



Después de comer me pongo al asunto, corto y pego, borro, paso líneas, seis folios…., pero es una basura. Mañana lo rehago. A las siete de la tarde aproximadamente me acuerdo. Tu foto.
Y ahí estas ranita, en varias fotos, cinco al menos. Una de ellas con tus amigas, espectaculares, las tres, pero tu más. Otra con ellas y un sujeto-predicado que te agarra por la cintura. Otras dos estás entre la gente, una de ellas parece que ya recogiéndote. Y la última, la mejor, tu solita, reina del universo mundial,…con la manita en el reloj…Cuando levanto la vista de tus fotos son casi las nueve de la noche, mis padres están a punto de llegar del paseo y el capirote del cocinero espera ser usado. Pero antes escribo, para contarte de que forma tan sencilla, solo con un guiño, un día cualquiera puede acabar siendo un buen día…

domingo, 18 diciembre 2005

UN VUELO SEGURO

Cinco minutos antes de cruzar la puerta de embarque corro hacia una cabina de teléfonos. En el estómago tengo un nudo que me hace pensar que cruzar el atlantico no va a sentarme demasiado bien, presagio por tanto un vuelo difícil. Mientras corro me vienen a la cabeza esas imágenes que he visto en no se que película en la que su protagonista abandona el avión con un ataque de histeria, anticipando un terrible accidente. El avión estalla en el aire justo en el momento en el que los policías le apalean en la sala de espera del aeropuerto.
Introduzco un euro en la cabina y marco el número de tus padres; al telefono se pone tu abuela.
- ¿Abuela?, ya nos vamos,…, si. Si.., cuidesé, no mujer…,no se preocupe, todo irá bien,..

Veo el avión estallar en el aire y me imagino a nuestras familas, llenos de dolor y consternación, sobre todo por la imposibilidad de recuperar los cadáveres. Llora mi madre, llora la tuya, …

- Que si abuela tranquila,.., bueno abuela besos, a todos,…dentro de in rato pasaremos por encima del pueblo, le diremos adios por la ventanilla ¿de acuerdo?..., se corta abuela adios, besos,…

Meto otro euro y marco el número de mis padres;

- ¿Mamá? Soy yo; que nos vamos, casi no llegamos, se paró el metro y … , bueno ya os contaré,…, tuvimos que venir en taxi, corriendo, el taxista era Fangio, …., no, ya no hay huracán…

¿He dicho huracan?; veo el avión hecho añicos aunque hay piezas intactas. En todos los accidentes algunas piezas del avión se quedan intactas; pienso por tanto que podría salvarme si eligo correctamente la pieza que quede intacta, asi que solo es cuestión de azar, y de acertar en la elección, asi es la vida.., pero tiene que ser una pieza que flote porque el oceano es muy frio,…

- Isidoro, ¿el huracan?..., no ya se ha ido, ya está bien, si…, os llamamos cuando podamos, de verdad, …hay siete horas de diferencia, el viaje once o doce, no se, bueno mama, adios,… cuidaros….

Corro a la Duty Free ( sin dejar de pensar en Isidoro) y todo está allí carísimo porque no tiene impuestos pero le sobran plusvalias. Tras pensarlo concienzudamente compro lo mas asequible, una chocolatina, pero en la caja no me encuentro dinero español. Al final encuentro en mi bolsillo arrugado un billete de cinco euros, pero cuando voy a pagar me exigen pasaporte y billete de vuelo, a poco me toman la huella dactilar,…

Vuelvo a la puerta de embarque que ya se abre, y allá voy yo con la terrible sensación de que volar ya no va a ser tan agradable…tendré que elegir bien donde me agarro, un sitio seguro...

Quizas el mejor sitio sea tu mano…

sábado, 17 diciembre 2005

EPILOGO

(Aclaratorio)

Tal y como Mónica había imaginado, él ni siquiera se ha esforzado en retenerla a su lado. No se ha mostrado en absoluto sorprendido y apostaría lo que sea que no volverá a recibir una llamada suya. Ni siquiera le ha pedido explicaciones al decirle que existía otra persona. Ha hecho lo que debía, al menos Nacho si ha luchado por ella. Una mujer como ella necesita un hombre que le haga saber cuanto le quiere a cada momento, y que luche por ella.

Luis piensa que ha hecho lo correcto, ahora empezará el calvario de no tenerla, pero la idea de ser un obstáculo para la felicidad de Mónica le resulta terrible, además no se ve en el papel de hombre herido y resentido. Así que no volverá a llamarle, pase lo que pase, sufrirá si…pero se acostumbrará. ¿De que serviría insistir, si ella está tan convencida?

Ella se ha ido, ya ni tan siquiera se divisa el tren...

PARA SEGUIR

Nada mas decir aquello Luis observó como en una mesa cercana una mujer de edad avanzada, suspiraba y limpiaba su nariz con un pañuelo, mientras un hombre calvo y corpulento sentado al otro lado de la mesa parecía enfadado. Desde luego aquel no debía ser un buen día para las parejas por lo que se veía; al menos las que habían decidido comer en aquel bar. Al volver la cabeza hacia Mónica, Luis no pudo evitar fijarse en el bonito destello que la luz formaba al entrelazarse con su pelo casi dorado; tal reflejo le daba a su rostro un toque casi divino, ahora sobre todo que ella parecía iba a convertirse en algo inalcanzable. Por un momento le invadió un espeso abatimiento, al pensar que ya nunca mas posaría sus labios sobre los de ella, ni volvería a sentir cerca aquel olor dulzón que despedía su piel; tampoco volvería a despertar a su lado abrazándola. Todo aquello ya formaba parte del pasado; en esos pensamientos se hallaba, casi con la mirada perdida, cuando ella levanto la vista y le dedicó una mirada tierna. Luis no supo ver aquella mirada como otra cosa que una terrible señal de lástima, de cierta culpabilidad, y eso le hirió aún más. Sus ojos empezaron a sentir la rabia y la desesperanza, pero haciendo un esfuerzo por no delatarse ante tal situación, reinició la conversación a sabiendas de que el silencio era uno de sus mayores enemigos en tal situación.
- Estás totalmente decidida supongo…
- Nunca he estado tan convencida de algo
- ¿Nunca?
- No nunca…

Y aquellas palabras le hundieron definitivamente. ¿Para que seguir? ¿Para que luchar?; había que hacerse a la idea de que le había perdido. Así era mejor, hacerse a la idea, y punto.

PARA FINALIZAR EL PRINCIPIO

El le ha acompañado a la estación de tren los últimos casi cinco años, así que la situación no debería ser nueva. Pero lo es, porque si nada lo remedia es la última vez. En un último gesto de cariño, están cogidos de la mano, como dos colegiales, junto al anden. Hace rato que ya no se hablan, y no porque no sepan que decirse, sino porque cada palabra suena a un adiós doloroso. El reloj de la estación marca las ocho veintitrés, en el momento que Mónica se dispone a subirse al tren. Es el último aviso, así que no caben más demoras. Mónica sube al tren, quedándose como solía hacer en la misma puerta del vagón. Luis la mira, y aunque su rostro refleja una cierta normalidad, el tiempo empieza a quemarle por dentro…ella se va…ella se va….El factor sostiene ya la bandera roja en alto, gesto que anticipa un sonido agudo y prolongado. Es el silbato que indica que el tren puede partir.

- Cuídate cielo- le dice él-
- Te quiero mucho Luis, lo siento-

Y antes de que el tren se ponga en movimiento, Luis subido sobre el escalón y agarrado al pasamano metálico de la entrada no puede evitar buscar un último beso….Es un beso dulce y tierno, que suena a un adiós amargo. El tren echa a andar y el saltando al anden levanta levemente la mano en una señal de adiós, de hasta siempre. Ella también de dice adiós con la mano. Ahora los dos lloran.

Ella se ha ido.

PARA EMPEZAR...

Este fue el primer post que colgue en mi blog de bitácoras.

Luis sabía lo que estaba ocurriendo, desde hacía tiempo ya nada había sido lo mismo. Habían sido muy felices si, pero el tiempo y la distancia habían ido poniendo barreras entre los dos que cada vez costaba más superar. A la desesperada Luis había hecho un intento de arreglar aquello y le había pedido que se casara con él. Pero ella se había mostrado muy distante ante aquella petición, y en su rostro él había leído cierto tono compasivo incluso. Parecía claro que ella se había distanciado, todo estaba terminando.
Sintió rabia, y horror ante la idea de perderla, lloró y gritó ahogando sus gritos contra la almohada. ¿Cómo podía ser que fuera a ocurrirle aquello? ¿Cómo podía quererla tanto? Ahora ella después de cinco años se acababa, y todo ¿por qué?


La recogió en la estación, despues de atisbar desde el anden el vagón que ella ocupaba. Con el tren en marcha aún, se saludaron los dos con una sonrisa de cariño y tensión. Al detenerse el vagón, se dieron un abrazo y agarrados de la mano fueron saliendo de la estación calle abajo mientras se contaban cosas de sus amigos y familias. Ella llevaba una falda negra corta y un top jaspeado con dibujos de rosas rojas, con un escote discreto. El, en su estilo habitual, camiseta y vaqueros.En la mano una caja pequeña, envuelta con un lazo. Poco después de intercambiar sus primeros saludos se dio cuenta de que no le había entregado la cajita. Bombones de Peñalva, los favoritos de Mónica, siempre la hacían sonreir, y esta ocasión no fue diferente.

Fueron a comer juntos al Bar Rosal, donde tantas tardes habían pasado cuando los dos eran estudiantes, años atrás. Allí habían compartido tantos grandes momentos…Sabiendo para lo que habían quedado, alguien podría haber pensado que Luis había elegido aquel sitio para ponerle las cosas más difíciles a Mónica. Sin embargo no había sido ese el motivo, más bien al contrario, había pensado que si en algún lugar debía de producirse la ruptura allá debía ser; pues solo ese lugar les ofrecería confianza y tranquilidad suficiente para admitir la realidad de lo que iba a ocurrir sin perder la compostura, ni los nervios.

“Ella le abandona”. Eso fue lo que una mujer mas bien gruesa comentó a su marido, después de permanecer atenta durante minutos a la conversación que mantenían los dos jóvenes de la mesa de a lado. Ante una primera señal de protesta de su marido, la mujer le explicó que aquella chica del escote jaspeado vivía fuera desde hacia año y medio, y que al parecer se había enamorado de otro hombre. Que él había reaccionado con naturalidad, como si ya lo supiese y que le había preguntado si ella creía que aquel hombre del que se había enamorado podía hacerla feliz. Que ella había contestado que si, que mucho, y que él había dicho que en el fondo, entonces, se alegraba por ella.
Al marido de la mujer de la mesa de a lado le parecía una historia tan estúpida y tan increíble que giró levemente la vista y se fijó en el joven. No hizo falta toda su experiencia acumulada para darse cuenta de que dijese lo que dijese, aquel joven estaba realmente enamorado de aquella bonita muchacha de pelo ocre. Pensó que le delataba aquella mirada, que por adentro rezumaba reproche aunque fuese verdad eso de decirle que se alegraba por ella. Cosas de juventud. Si eso le hubiese pasado a él, bien sabe Dios que no se quedaría hay parado como un pasmarote…
- ¡’Maldita sea Luisa ahora que te pasa!- preguntó el hombre al ver que su mujer casi sollozaba.
- ¡Es que es tan triste…!- dijo la mujer mientras utilizaba su pañuelo-

Mónica se lo dijo nada mas empezar la comida, como si necesitase soltar aquel lastre que le estaba carcomiendo por dentro, que le quemaba y que le hacía sentirse totalmente culpable. Culpable de sufrir una relación a distancia, culpable de no haberle tenido a su lado en los momentos que le había necesitado, culpable de haber buscado refugio en los brazos de otro hombre,…culpable…
- Quiero que dejemos de salir- dijo sin más-
- Me lo imaginaba- respondió Luis- hace tiempo que las cosas no son iguales-añadió mientras se alcanzaba la ensalada.
- Verás, eres realmente estupendo…y te quiero aún, pero con la distancia es imposible, y además…
- ¿Estas enamorada de otro hombre?- preguntó Luis casi afirmando-
- Si.

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